miércoles, 14 de enero de 2015

Ultimos días en NZ

Tal como habíamos decidido, hemos venido desde Cambridge a la playa de Papamoa Beach que está a continuación de la de Tauranga en la Bay of Plenty. Aquí nos quedamos cuatro días descansando de la dura vida de turista, y de mentalizándonos para el salto  de este ardiente sol al benigno invierno de Bilbao.

En la playa no se aguanta mucho al sol, una hora por la mañana y otra por la tarde. El agua del Pacífico está muy buena, un poco menos fría que la de casa, pero las olas te dan buenos revolcones, muy divertido tener una tabla pequeña, aquí no hay casi nadie que baje a la playa sin algún artilugio.



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Aunque el comentario sea un poco escatológico, como dato diré que la capa de ozono aquí está muy debilitada debido a los kueskos de tanto ganado. De hecho están estudiando la manera de disminuir la producción de metano.

Tenemos acceso directo del camping a la playa, pero no te puedes quitar las chancletas hasta llegar al agua, la arena arde.




Aquí el otro lado de la playa con el Monte Maunganui al fondo.




De Papamoa Beach después de 4 tranquilos días, nos vamos a Auckland par entregar la Cirila, en la que hemos vivido casi 3 meses en un espacio de unos 10 m2, ha sido una experiencia enriquecedora, y aunque volvemos a nuestro querido Bilbao, nos da un poco de penita dejarla.

Un día en Auckland con 28 grados viendo entrar y salir los veleros de la bahía y haciendo las últimas compras, pues mañana salimos rumbo a casa. Ahora mismo estamos cerrando las maletas para irnos a la cama. Agur NZ, ahora toca volver a ver las fotos, dar la paliza a los amigos, y recordar, que es otra manera de volver a viajar.  

martes, 13 de enero de 2015

CAMBRIDGE y MAUNGATAUTARI

Siguiendo hacia el norte, hacemos una noche en Cambridge, que nos había dejado muy buen sabor de boca cuando pasamos en Noviembre y además porque tenemos la intención de visitar Maungatautari Ecological Island, de la cual nos habló Gwion.

Por la carretera que nos lleva de New Plymouth a Cambridge vemos mucha huerta con maíz que no habíamos visto hasta ahora, y los bordes de la carretera con unas flores grandes blancas y lilas. Primero unas rectas, aunque seguimos cerca de la costa, nos adentramos en una zona llena de colinas, algunos pohutukawas, mezcla de árboles autóctonos, helechos con pinos, mucha colina redondeada con pasto, vacas, y más camiones de 9 ejes, que no nos acaban de sorprender.

Nos encontramos con un desvío a 800 m. The three sisters y lo cogemos a ver qué es. Son unas grandes rocas en la playa a las que se puede acceder en marea baja, ahora está alta y subiendo, pero las vemos desde un mirador que está en la carretera un poco más adelante. En marea alta parecen islas. Están llenas de cuevas.




Empieza a llover fuerte, la carretera bastante nublada y nos cruzamos con un personaje, que por esta carretera y en estas condiciones climáticas, va sobre unos esquíes con ruedas ayudado por sus bastones, y con un coche de apoyo por detrás, con su banderita venezolana bien visible. Aquí todo es posible.

Pasamos por Mokau atravesado por el río del mismo nombre, un poco más adelante una playa enorme, sigue lloviendo pero hay gente entrando al agua, no hace nada de frío, siguen las grandes flores blancas y lilas por los bordes, pohutukawas, y más ovejas por los pastos de las colinas.

Atravesamos Awakino Gorge, y sigue lloviendo. La carretera de montaña con algún desprendimiento, en obras de asfaltado y limpieza, y esta garganta con vegetación abigarrada. Se abre un estrecho valle, maíz, colinas con pasto hasta donde alcanza la vista, ovejas, vacas, ya solo chispea.
Pasamos por Piopio pueblo pequeño con un café lleno de gente en la terraza con mesas de madera y sombrillas, sale el sol, más campos de maíz.

Llegamos a los dominios de Cambridge con su abierto y fértil valle  y nos instalamos en el camping donde nos informamos de cómo ir a la isla ecológica. Como está relativamente cerca, hacia allí nos dirigimos.




En 2004 una fundación comunitaria decide recuperar el perímetro del volcán extinto Mangatautari (797 m.) y sus tres picos, para convertirlo en una isla ecológica. Levantan una valla de 47 km. a prueba de mamíferos y roedores y consiguen  expulsar a todos los animales y plantas invasoras y reintroducir especies autóctonas, erradicando además las plagas con éxito. Este bosque se ha convertido en el hogar de las primeras crías de kiwi en 100 años.




La valla de protección es impresionante, difícilmente traspasable por ningún animal por pequeño que sea, salvo pájaros e insectos. Más de 2 metros de altura y electrificada en la parte alta, aquí tenemos la entrada de visitantes con doble puerta de seguridad.  




Y una imagen de una parte de los 47 kilómetros del perímetro.




Estamos un par de horas disfrutando de este entorno.

Volvemos al camping para vestirnos e ir a cenar al Restaurante Nash que nos han recomendado. Muy agradable, al ver la carta el primer dato que aparece es que el cocinero es el ganador del Master Chef en NZ. Cenamos muy bien.




Lamentablemente, no podemos hacer mucha sobremesa ni tomar alguna copichuela, porque el camping echa la cadena a las 10:30 y no se puede entrar. Es la primera vez que nos pasa en todo este viaje una cosa así.

lunes, 12 de enero de 2015

TARANAKI


STRATFORD

Llegamos a Stratford, localidad situada al Este del Monte Taranaki, y la recepción del camping es total, la dueña una señora inglesa, y la recepción absolutamente llena de teteras, tazas, platos, bandejas, de porcelana de todas clases y colores, que cuelgan de hileras del techo, estanterías con más teteras, muchas de ellas con imágenes de la familia real inglesa, fotos de la familia real, bandeja grande de Carlangas y lady Di, más fotos de lady Di, se ve que a Camila no la tiene en mucha estima…….todo el escenario difícil de imaginar. No me atrevo a hacer foto pero merecía la pena. Y fuera un montón de flores.

El camping muy tranquilo con las parcelas muy bien delimitadas con su seto y sus sillitas de jardín. Aunque el día ha sido muy bueno, está cambiando, desde aquí deberíamos ver el Taranaki, pero sólo vemos la parte baja, la cumbre ahora está totalmente cubierta por las nubes, así que dejamos para mañana el paseo y nos vamos a cenar a Malone’s que es mi cumpleaños.

El día ha amanecido nublado, subimos subimos hasta Stratford Plateau con la Cirila, un buen sitio para ver el Taranaki y para hacer un paseo hasta las cascadas de Dawson. Cuando llegamos, el Taranaki está totalmente oculto por las nubes. Desde este punto se pueden hacer varios recorridos, más o menos largos. El que nos lleva al Centro de Información de Dawson Falls, está a una hora y media de camino. Vamos bordeando el monte, con el barranco abajo, un camino precioso pero estrecho y lleno de frondosa vegetación, a veces no caben los dos pies, y no le faltan algunas escaleras en los tramos más empinados.




Por el camino pasamos por las Wilkies Pools, unas pequeñas pozas que se han formado por el desgaste del agua del río, donde vemos que algunos niños se están bañando.




Desde aquí hasta el Centro de información de las Dawson el camino es totalmente accesible incluso con silla de ruedas. Estas familias que se ven aquí disfrutando vemos que han llegado desde ese acceso y no desde donde venimos nosotros. Desde el Centro de Información hasta las cascadas hay unos diez minutos de bajada con un último descenso en escaleras de 80 mts. de desnivel.

Aunque hemos visto un pilón de cascadas en este viaje, no nos deja de gustar esta que estamos viendo y nos estamos un buen rato disfrutando de la caída de agua y el ruido que origina. La vuelta al Centro de visitantes no son diez minutos sino veinte, nunca ha sido lo mismo bajar que subir.




Aprovechamos el techado con bancos del porche del Centro de visitantes para tomar un poco de fruta y chocolate y emprendemos la vuelta, otra hora y media por el angosto pero precioso camino hasta el Stratford Plateau.

Cuando llegamos al parking del Stratford Plateau donde se ha quedado la Cirila, aprieta el calor pero el Taranaki sigue cubierto aunque más despejado a la mañana;




la nube que lo cubre se la está llevando el viento a la velocidad del antílope, así que esperamos un poco, y a los 3 minutos obtenemos esta imagen




nos comemos unos bocatas, son ya las 14:30, y vamos viendo cómo se despeja del todo hasta que se nos muestra en toda su belleza, aunque pueda resultar más bonito en otra época, cubierto de nieve.




Y aquí tomamos la última decisión en cuanto a qué ruta tomar, estamos a día 7 y el 15 tenemos que coger el avión en Auckland para Bilbao. Y nos inclinamos ir subiendo hacia Bay of Plenty que va desde Tauranga a Whakatane, y asentarnos en alguna playita a descansar de la dura vida del turista. Con lo cual seguimos ascendiendo hacia el norte y así nuestra siguiente estación es New Plymouth también en los dominios del Taranaki.


NEW PLYMOUTH

New Plymouth, es una localidad costera situada al norte del Taranaki. La carretera es buena, y vamos dejando el Taranaki a nuestra izquierda, con el día muy despejado pero la cumbre otra vez cubierta por las nubes, se hace de rogar. Más campos con vacas, y mucha circulación, nada que ver con la tranquila Isla Sur.

Llegamos al camping totalmente poblado de Pohutukawas con sus preciosas flores rojas, y con una vista impagable de la mar y uno de los malecones del puerto, por el que se ve gente paseando aún con ese calor, y algunos nadando cerca de las rocas que están debajo del camping.




 



Aquí nos quedamos una noche más para ir a la playa de Oakura, muy concurrida, y con cursos de una mezcla entre tabla de surf y canoa por grupos, que nos divierte mucho.




Y después cervecita en terraza para sofocar el calor. Ahora sí que estamos catando el verdadero verano de NZ, temperaturas de 30 grados. En la arena no se pueden poner los pies sin chancletas, bueno nosotros, porque los lugareños tienen una suela por planta del pie, van todo el día descalzos sobre todo los niños.

WANGANUI

Salimos de Picton hacia la Isla Norte atravesando el estrecho de Cook en ferry a Wellington con un tiempo muy bueno, la travesía estupenda, mucho menos movida que la que hicimos en Noviembre cruzando de Norte a Sur
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Subimos por la costa Oeste y vamos directamente a Wanganui, ciudad histórica a orillas del río del mismo nombre, el río navegable más largo y el tercero en longitud de todo el país. Fue poblada por los maoríes hacia el año 1.100, y aquí tuvieron lugar numerosas negociaciones con los maoríes por la propiedad de los terrenos debido al asentamiento de los colonos.

Llegamos bastante tarde al camping y nos encontramos con un colegio mixto de adolescentes el Ansbow Rowing College (80 angelitos) que como su nombre indica, su deporte estrella es el remo, según nos cuenta una profesora con la que confraternizamos en la cocina preparando la cena. Ellos estaban preparando la comida del día siguiente en unas perolas enormes, y los cajones de comida que tenían por la cocina y neveras para toda la tropa eran dignos de ver.

A la mañana nos pregunta la vecina de parcela a ver qué tal habíamos dormido, nosotros nos sorprendemos un poco porque lo habíamos hecho a pata suelta. Nos cuenta que ya desde las 5 de la mañana tienen a los angelitos en pie de guerra, los tienen remando; el camping está al borde del río con embarcadero y de allí salen las piraguas de diferentes tamaños como podemos ver después. En ese momento están entrenando un par de piraguas de chicas dirigidas por los botes de las entrenadoras.

Mientras desayunamos van llegando por tandas y se comen lo que se les ponga por delante. Andarán entre 15/16 años pero los tamaños XXL. Ruidosos como es natural, pero educados, dentro de un orden.

En Wanganui nos hacemos un paseo de 2 horas en el Waimarie, un barco a vapor de ruedas. Fue construido en Londres en 1899 y estuvo surcando el río hasta que se hundió en 1952 permaneciendo sumergido durante 41 años. finalmente fué reflotado, restaurado y botado el primer día del siglo XXI con gran boato como vemos en las fotos del embarcadero.




Un bonito paseo guiados por el capitán, gorra de plato blanca, tiene bastante edad y nos parece un poco simbólico pues quien realmente se ocupa de las maniobras es un segundo capitán (con cierto parecido a Sean Connery pero más rudo), un oficial, y dos maquinistas.




El guía que nos explica la travesía y la historia del barco vestido a la manera victoriana, simula ser Mr. Hendrix, que fue el constructor y dueño del barco.




En el transcurso de la travesía sueltan 2 palomas mensajeras.

Me asomo a la sala de máquinas para ver cómo echan el carbón y me invitan a entrar, e incluso echar carbón a la caldera para que el barco siga navegando. Muy divertido, hasta un título de fogonera me dan.



    
Acabado el paseo seguimos camino a Stratford ya en los dominios del Monte Taranaki, un cono perfecto, la foto de portada de la guía Lonely Planet que yo antes de verlo pensaba que la foto era del Monte Cook.


De camino paramos en Surf Beach una bonita playa entre acantilados, al lado de Hawera,  y según salimos vemos aparecer a lo lejos ante nuestra vista el famoso monte Taranaki.




domingo, 11 de enero de 2015

Ultimos días en la ISLA SUR

Después de la aventura del jetboating en el río Buller, nos vamos para Nelson, con la intención de pasar allí la Nochevieja. Es una de las ciudades más importantes, un decreto de 1.858 la convirtió en la segunda ciudad en importancia de NZ. Nos acercamos al camping situado al lado de la playa  y podemos ver mucha gente acudiendo con sus equipos playeros a disfrutar del soleado día en esta gran playa.

El camping como digo al borde de la playa, enorme, nos asignan la parcela 758, para llegar a ella tenemos que seguir a un chico en bici entre parcelas con caravanas, tiendas, autocaravanas, gente, bicis, niños, todo muy apelotonado. Llegamos a la parcela y sin bajarnos del coche sacamos ordenador, internet y hacemos una reserva en Richmond a 8 km. de Nelson, cancelando la de Nelson, y salimos corriendo.


RICHMOND

Al  llegar al camping aunque nos habían admitido la reserva por internet, nos asignan una esquina con electricidad, está al completo; aún así nos gusta, todo muy limpio y tranquilo. WI-FI sin coste. Para los dos días siguientes 31 y 1 nos quedamos en una casita con cocina y así celebramos la Nochevieja y la entrada del Año nuevo a nuestro aire. Está preparada para una familia más grande que la nuestra, dos habitaciones, y una cocina/sala/comedor con sofás muy cómodos, todo muy limpio.

El día 31 lloviendo a mares, desde la noche anterior, así que como tiene WI-FI sin coste, y en la casita se está estupendamente, puedo avanzar en el blog.

Hacia las 8 de la tarde ya no llueve, nos vestimos para la ocasión, y en nuestra casita podemos cenar a la hora que nos apetece, haciendo coincidir las uvas con las 12 de la noche, sólo faltan Ane Igartiburu y Sobera, aparte de la familia, se entiende.

Salimos a la calle como otros tantos campistas con las copas de champán y a lo lejos se oye algún cohete, nada que ver con nuestras Nocheviejas. Nos juntamos con una parejita de alemanes, otros dos alemanes también jóvenes que están aquí con la visa de “working travel”, y un venezolano que vive en Motueka, y charla que te charla los 7, nos dan las 3 y media de la madrugada.

El día 1 nos levantamos tarde y estamos de “relaxing” como diría mi tocaya. Los alemanes de la tertulia de la noche nos hablaron de una playa con unos arcos al norte de la isla y hacemos la reserva del camping por internet porque tiene pocas plazas, y como son malas fechas, también en Motueka para el día 3 y Picton para el 4 pues el 5 volvemos a coger el ferry para la Isla Norte.


WHARARIKI BEACH

 Salimos pronto dirección Wharariki Beach muy cercana al Cabo Farewell, la punta más septentrional de la isla sur, porque no tenemos la confirmación de la reserva, nos han contestado que hay sitio pero que lleguemos antes de las 14, por si acaso. Pasamos por Motueka en la zona de Abel Tasman, donde tenemos reservada la noche siguiente. Atravesamos Takaka, pueblo lleno de gente, parece que hay mercado. La carretera como siempre preciosa, mucho árbol autóctono, pohutukawas, helechos gigantescos, playas de arena que en marea baja son marismas inmensas.




Llegamos a las 13:30 y tenemos sitio, el camping una cucada, no es muy grande, las parcelas entre el monte, y unos pavos reales, perseguidos por dos niñas rubias que quieren conseguir otra pluma (una la llevan ya en la mano), y que a su papá le hace mucha gracia. El camping también tiene sus fallos como los toilets, y las duchas que cuestan 2$ para 4 minutos de agua caliente.

 Aprovechando que hay marea baja vamos caminando a ver la playa para lo cual tenemos que rodear una colina, con un viento exagerado, que a veces no te deja avanzar, y atravesar unas altas dunas. Toda la bahía está salpicada de islas, las Archway y en los dos extremos, mucha roca en caprichosas formas.

Avanzando hacia el este de la playa que termina en una zona rocosa, pasando un regatillo podemos descubrir a un par de foquitas durmiendo plácidamente, como casi siempre, y no las molestamos. Suponemos que si seguimos avanzando y damos la vuelta hay más pero el agua no permite seguir.

Vamos hacia el otro extremo de la playa, y el viento viene de frente, levantando la arena que es muy fina, y para poder defenderme, me coloco el pañuelo encima de la boca hasta la nariz a la altura de las gafas y el choto de la sudadera puesto, casi como un touareg. Según vamos caminando por la playa hacia la parte izquierda vamos descubriendo los arcos que se han ido formando en las pequeñas islas.




Seguimos avanzando y por fín vemos el arco que se forma en la última isla, la foto que todo el mundo se lleva, reclamo en todos los catálogos de esta playa. 




Y del lado de la tierra, el agua ha ido formando unas cuevas donde también descubrimos a  otro par de focas durmiendo, la verdad es que esta playa no tiene desperdicio. El único inconveniente es el viento, ya nos lo avisó la señora del camping de Richmond, al despedirnos, cuando nos preguntó a dónde íbamos desde allí: “beautiful and very very windy”.




Volvemos al camping para coger la Cirila y nos dirigimos al Cabo Farewell, la punta más al norte de la Isla Sur, lo vemos desde un mirador, un acantilado en cuyo extremo, la roca forma un arco, y una playita con foca incluida.




Desde el Cabo Farewell hacia Farewell Spit, pasamos por Fossil Point, punto al que accedemos caminando a través de una granja de ovejas que nos miran habiendo sido descubiertas en su pacífica merienda. Fossil Piont es una gran formación rocosa en una enorme playa de arena blanca donde también encontramos a un par de focas, una de ellas por poco la piso, no se distingue entre las dos rocas entre las que se encuentra, pues está rebozada de arena.

Del extremo noreste, sale una franja de arena de 35 km. de larga de la que sólo te dejan recorrer, 4, lo tienen todo bien señalizado. El resto lo tienes que hacer acompañado de un guía. Para acceder al camino que nos ha llevado a Fossil Point, hemos aparcado justo en el inicio de la franja, y pasamos de estar en el Indico, (Wharariki Beach, Cape Farewell y Fossil Point), a una pacífica playa en el Pacífico, haciendo honor al océano en el que se encuentra.

La mar está más calmada y está llena de cisnes negros nadando al atardecer. Aquí nos encontramos con unos chilenos que están con la visa de working holiday. Como siempre, muy bonito. Y aquí acabamos este aprovechado día.




Salimos para Motueka, y en el camino cerca de Takaka, nos paramos para ver las Waikoropupu Springs, el mayor manantial de agua dulce de Australasia, unos 14.000 litros de agua, la más clara del mundo según se dice, efectivamente se puede apreciar perfectamente el fondo.

Desde Takaka, nos desviamos al territorio del Abel Tasman National Park, parando primero en las cascadas de Wainui, a las que se acceden por un paseo de una hora ida y vuelta por un bosquecillo remontando el río con enormes pedruscos en su curso, hasta llegar a la cascada, y un puente colgante, en el que solo se permite el paso de una persona cada vez. Se mueve que da gusto. 




A veces el camino se complica, es estrecho y de piedrilla que resbala, pero el final merece la pena.



   
Después de verlas, continuamos camino por el Abel Tasman, hacia Totaranui, por una carretera bordeando el monte, con unos barrancos por mi lado del coche, que voy acojonadilla, si me lo llegan a decir antes, no vengo. La playa de Totaranui, preciosa, el día estupendo y nos pasamos unas 2 horitas al sol, viendo cómo llegan los pequeños ferrys y los water-taxi a recoger a los pasajeros a los que previamente han acordado encontrarlos.




Una manera muy popular de disfrutar el famoso Abel Tasman (mezcla de costa y bosque) es por ejemplo, cogiendo un water-taxi desde Motueka o desde el punto donde te encuentres,  hasta una de los playas que lo conforman, y desde allí caminar por el bosque hasta otra de las playas donde el water-taxi les recoge a la hora convenida. Y también en tu propio coche como nosotros.

A la vuelta la carretera me toca por el lado bueno, pero también acojona, y así llegamos al camping de Motueka sin ganas de preparar la cena. Es un camping grande y en una zona central, vemos dos apañadas con una “fregoneta” refrigerada con remolque en el que llevan un horno para hacer pizzas, con una pinta estupenda, es un servicio que lo ponen en el camping los viernes y sábados, encargamos para las 8 y cenamos estupendamente, y sin tener que fregar.

A la mañana salimos para Picton por una carretera preciosa, aunque esta vez no elegimos la Queen Charlotte Drive que ya la hicimos cuando estuvimos en Picton la vez anterior. Llegamos al mismo camping que ya conocíamos hiperlimpio, y nos asignan una parcela enorme, provocando la envidia de alguno que llega más tarde que nosotros, como podemos ver en los gestos que hacen al personal del camping. Nos hacemos los “orejas”.

Nos pasamos el resto del día paseando por el puerto, viendo los barcos que tanto nos gustan, y el atraque y salida de los inmensos ferrys que cruzan el estrecho de Cook.

Cenamos en el “Cortado”, restaurante regentado por un chileno, la comida muy bien cocinada, y paseando por el embarcadero a “casita”.

viernes, 9 de enero de 2015

MURCHISON

Nos vamos para este pueblo atravesado por el río Buller. Es un lugar que a nosotros nos viene muy bien en el tránsito entre Karamea y Nelson. De camino paramos para hacer una pequeña caminata de media hora ida y vuelta al lago Hanlon que no tiene nada de particular, o más bien que no nos aporta nada extraordinario a otros paisajes que hemos visto anteriormente.

Volvemos a atravesar la carretera peligrosa esta vez con menos niebla que la anterior y descubrimos los árboles de pohutukawa con sus preciosas flores rojas que parecen de terciopelo. Ahora podemos apreciar mejor la altura de las montañas y los barrancos. Paramos en un area con bancos para picar algo, y a los que nos pican es a nosotros los sunfly, acabamos el bocata en la mesa dentro de la Cirila.

Llegamos a Murchison con un bonito día y al poco de tomar posesión de nuestra parcela en el camping se pone a chispear. Los vecinos de parcela estaban tomando el sol y tienen que plegar velas.
No tenemos nada previsto pero en la guía leemos que se puede ver uno de los puentes colgantes más largos, 110 mts. el Buller swimbridge, y nos vamos a la oficina de información del pueblo. Allí acabamos contratando para el día siguiente un “paseo” en jetboating por el Buller para lo cual hay que atravesar el largo puente colgante.

Está a 12 km. y nos vamos a verlo también para calcular el tiempo que tardamos pues la hora de salida del jet es a las 10:30 y primero tenemos que atravesar el puente. Da mucha impresión, y además se puede hacer otra actividad que es volver en tirolina por encima del río. Como tenemos los tickets, nos dejan verlo e incluso caminar por el puente.




Al día siguiente como llegamos pronto, atravieso el puente (1ª vez), con el estómago encogido, y regresamos al otro lado del puente en tirolina, muy divertido pero un poco lenta, nos hubiera gustado un poco más de emoción. Tenemos que volver a atravesar el puente (2ª vez), esta vez con más soltura, y nos adentramos en la zona que tiene una vegetación autóctona, muchos árboles manuka en flor, que liban las abejas haciendo la famosa miel de manuka.




En este territorio hubo una antigua explotación de oro y se conserva algo de la maquinaria empleada y alguna casa de minero. Bordea el río y vamos viendo parte de los rápidos del Buller. El agua es blanca por el aporte de minerales que lleva.

A la hora convenida, estamos en el embarcadero y nos recoge una lancha rápida a nosotros y a otra pareja de neozelandeses, nos ponemos los chalecos salvavidas e iniciamos la aventura . El capitán es hermano del que tuvimos en Manapouri para navegar por el fiordo Doubtful.




Está medio loco y nos lleva por los rápidos de la garganta del Buller, nos hace giros en 360 grados, previo aviso para que nos agarremos fuerte, nos calamos, pero todo muy divertido. Se ve cómo tira de motor cuando vamos en contra de la corriente, y que conoce los recovecos del río a la perfección.








Hay una parte que la hace más lentamente para que veamos las formaciones que el río ha ido haciendo en las paredes, una zona granítica, y el epicentro del terremoto de 1929, que aquí produjo unos grandes desprendimientos de las paredes.





Nos adentramos también en unos de los aportes al río y el agua es totalmente transparente, se ve perfectamente donde se mezcla con el río principal. A los 40 minutos aproximadamente volvemos a llegar al embarcadero.



        
 Y acabada la divertida excursión tenemos que volver a atravesar el puente colgante (3ª vez), ahora ya casi de carrerilla.

Nos vamos hacia Nelson que es nuestra siguiente parada con la intención de pasar allí la Nochevieja. 

martes, 6 de enero de 2015

WESTPORT y KARAMEA

Entre Hanmer Springs y Westport hay que atravesar el Lewis Pass que es mucho más leve que el Arthur con unos paisajes increíblemente bonitos. Más adelante las Maruia Springs con un hotel que entre sus entretenimientos, incluye piscinas de agua caliente, pero no sabemos si son naturales como las de Hanmer. Paramos también en un puente en el que están saltando, esto es muy habitual verlo, hay muchas opciones para los deportes de aventura.




Atravesamos Reefton que debe su nombre a las vetas de cuarzo con oro que se encontraron en esta ciudad que vivió de su extracción hasta 1970, todavía queda alguna pequeña explotación. Conserva alguna casa de madera de la época.





WESTPORT

Llegamos a esta ciudad de la costa oeste situada en la desembocadura del río Buller, con muy buen tiempo. Nació con la fiebre del oro hacia 1860 pero su principal riqueza y actividad ha sido el carbón. Hasta 1954 el carbón que se extraía en las montañas de alrededor, era embarcado en el puerto de la misma ciudad. Pero desde entonces, se transporta en tren hasta el puerto de Lyttelton en la costa este.

El camping está ubicado al lado de una playa, y cerca se halla una colonia de focas, y aunque ya hemos visto unas cuantas, no nos cansamos y nos vamos inmediatamente a verlas. El mirador está elevado, y para llegar a él, hay un paseo bordeando el acantilado muy bien preparado. Están retozando en unas islas y unos salientes rocosos de la costa, saliendo y entrando en el agua. Hay muchos bebés foca, y es muy gracioso ver cómo trepan con esos cuerpos que parecen de “blandiblú”, y buscan a sus madres para mamar, estas se tumban y les dejan hacer. Algunos machos echando la siesta, y de vez en cuando alguno se mosquea si interrumpen su descanso.




El paseo llega hasta una réplica del astrolabio de Abel Tasman y a un faro colocado al lado del antiguo faro de madera muy bonito, que figura en muchas fotos pero del que ahora sólo queda el sitio que ocupó. Desde la zona del faro se puede ver una gran playa recortada en el acantilado ahora con marea alta. En el mirador se ven fotos de 1.800 y pico con la gente paseando con sus sombrillas y algunos bañistas. También aparece una gran roca cilíndrica al fondo que ahora no existe, desapareció después de uno de los grandes terremotos que asolaron este país.





La ciudad tiene unos edificios muy curiosos, alguno con restos de art déco, y una cementera en medio de la ciudad, totalmente fuera de lugar.





KARAMEA

Toda la noche lloviendo, la carretera de Westport a Karamea va por la montaña y es de una vegetación autóctona preciosa, es como todas las de montaña llena de curvas, no vemos las alturas ni la profundidad debido a la intensa niebla, yo como siempre por estas carreteras, acojonadilla, esperamos que cuando hagamos el viaje de regreso, la podamos apreciar mejor.

Karamea está situada en el estuario del río del mismo nombre, y tiene 575 habitantes, sólo un camping que no destaca por su limpieza, pero es lo que hay, así que nos quedamos.

Aquí no hay muchas opciones, salvo intentar ver una gran variedad de aves que se trasladan a vivir aquí en esta época. Nos vamos a dar un paseo por el estuario, es una marisma enorme, ahora en marea baja no se abarca con la vista. Se construyó un dique para transportar en vagones el oro de las minas, del que se conserva todavía alguna vagoneta.
 
Comemos un poco en una mesita que hemos encontrado debajo de un árbol, y nos asomamos a la parte de la playa, que es enorme y peligrosa, muy abierta al mar de Tasmania. Me acerco a la orilla, el agua fría, pero no más que la que tenemos por el Cantábrico, hay una resaca enorme, y los carteles avisan de su peligrosidad para el baño. Hacia la marisma se forman acumulaciones de arena totalmente protegidas del viento de la mar, que la gente aprovecha para tomar el sol, colocadas entre juncos con patos volando y nadando.




Nos vamos a Oparara donde hay unas cuevas que se pueden visitar, pero cuando llegamos a la oficina de información nos dicen que para llegar hasta donde están los guías que te la enseñan tienes que pasar por una carretera que es muy poco recomendable para las caravanas así que no nos aventuramos.


En el camping no tenemos señal de WI-FI así que no puedo avanzar en el blog.  

HANMER SPRINGS

Llegamos por la mañana, rápidamente cambio de ropa, vestido fresco, el sol pega de lo lindo.  Es un bullicioso pueblo alpino a 385 mts. del nivel del mar, lugar al que acude gente de todas partes atraída por sus famosas aguas termales.

Terrazas al sol con sus sombrillas que invitan a tomarse unas birras. Cogemos fuerzas y nos atrevemos a subir a Conical Hill donde hay un observatorio del pueblo, y los montes de alrededor. Es una subida pronunciada pero el bosque que nos cobija no deja pasar al sol lo cual se agradece con este caluroso día.






Comemos algo en una cervecería, y a media tarde nos vamos a las piscinas, 12 a distintas temperaturas y nos tiramos 2 horitas estupendamente a remojo y disfrutando de los chorros a presión .

A cenar al Five Stags unos eyefilet con verdurita al dente, buenísimos. Creo que ya lo he dicho antes, pero aun así lo repito, la carne en general está buenísima, lo cual no es de extrañar viendo lo felices que parecen las vaquitas pastando libres en esa verde y fresca hierba. NZ es uno de los grandes productores de carne mundiales.

LYTTELTON

Se acerca la Nochebuena y nos toca pasarla en Christchurch, ya conocemos el camping de la vez anterior y es limpio y cómodo para esta ocasión. Según llegamos nos acercamos al centro a dar una vuelta, y en la zona de las tiendas en los contenedores, vemos a tres hermanitos tocando primorosamente y al oír “Noche de Paz” a mí se me saltan las lágrimas y me tengo que marchar, se me agolpan los recuerdos.




La vez anterior que estuvimos en Christchurch, no fuimos al puerto de Lyttelton, así que aprovechamos para hacer una visita al famoso puerto por el que entraron tantos y tantos pioneros a partir de 1.850. Ahora es el puerto de salida de mercancías, como el carbón, y la madera, ante nuestra vista perfectamente apilada esperando ser transportada a los grandes barcos, como podemos apreciar ahora mismo.




Esta ciudad sufrió mucho en los terremotos de 2.011 y 2.012, los edificios victorianos de la calle London, hubo que derribarlos debido al estado en que quedaron. La histórica estación de Timeball con su bola negra que daba la hora de Greenwich a los barcos del puerto, una de las 5 estaciones en el mundo con una bola horaria en funcionamiento, hubo que desmantelarla después del terremoto de 2.011.

Es impresionante ver las colinas de Port Hills que la separan de Christchurch, y que los pioneros tenían que atravesar para desde Christchurch dirigirse al resto del país. Los que tenían más suerte, tenían alguien esperándoles y las atravesaban en carro o en caballo, pero la mayoría  hacía el trayecto a pie acarreando además las pertenencias que traían de sus países de origen.




En 1.867 se excavó un túnel en la roca de Port Hills para que pasase una línea férrea que uniese el puerto de Lyttelton y Christchurch y en 1.964 se terminó de construir una carretera que también atravesaba un túnel.


Para la cena me he comprado un mantel de plástico a juego con unas servilletas de papel, made in china, que no se pierda el glamour ni en el camping, je,je. Y unas copas de plástico para el champán, eso sí, del mejor que hemos encontrado. La cena estupenda y aunque con morriña de la familia, los amigos, y Bilbao, ha sido una Feliz Nochebuena.