Nos vamos para este pueblo
atravesado por el río Buller. Es un lugar que a nosotros nos viene muy bien en el tránsito entre Karamea y Nelson. De camino paramos para hacer una pequeña
caminata de media hora ida y vuelta al lago Hanlon que no tiene nada de
particular, o más bien que no nos aporta nada extraordinario a otros paisajes
que hemos visto anteriormente.
Volvemos a atravesar la carretera
peligrosa esta vez con menos niebla que la anterior y descubrimos los árboles
de pohutukawa con sus preciosas flores rojas que parecen de terciopelo. Ahora
podemos apreciar mejor la altura de las montañas y los barrancos. Paramos en un
area con bancos para picar algo, y a los que nos pican es a nosotros los
sunfly, acabamos el bocata en la mesa dentro de la Cirila.
Llegamos a Murchison con un
bonito día y al poco de tomar posesión de nuestra parcela en el camping se pone
a chispear. Los vecinos de parcela estaban tomando el sol y tienen que plegar
velas.
No tenemos nada previsto pero en
la guía leemos que se puede ver uno de los puentes colgantes más largos, 110
mts. el Buller swimbridge, y nos vamos a la oficina de información del pueblo.
Allí acabamos contratando para el día siguiente un “paseo” en jetboating por el
Buller para lo cual hay que atravesar el largo puente colgante.
Está a 12 km. y nos vamos a verlo
también para calcular el tiempo que tardamos pues la hora de salida del jet es
a las 10:30 y primero tenemos que atravesar el puente. Da mucha impresión, y
además se puede hacer otra actividad que es volver en tirolina por encima del
río. Como tenemos los tickets, nos dejan verlo e incluso caminar por el puente.
Al día siguiente como llegamos
pronto, atravieso el puente (1ª vez), con el estómago encogido, y regresamos
al otro lado del puente en tirolina, muy divertido pero un poco lenta, nos hubiera gustado un poco más de emoción. Tenemos que volver a atravesar el
puente (2ª vez), esta vez con más soltura, y nos adentramos en la zona que
tiene una vegetación autóctona, muchos árboles manuka en flor, que liban las
abejas haciendo la famosa miel de manuka.
En este territorio hubo una
antigua explotación de oro y se conserva algo de la maquinaria empleada y
alguna casa de minero. Bordea el río y vamos viendo parte de los rápidos del
Buller. El agua es blanca por el aporte de minerales que lleva.
A la hora convenida, estamos en
el embarcadero y nos recoge una lancha rápida a nosotros y a otra pareja de
neozelandeses, nos ponemos los chalecos salvavidas e iniciamos la aventura . El
capitán es hermano del que tuvimos en Manapouri para navegar por el fiordo
Doubtful.
Está medio loco y nos lleva por
los rápidos de la garganta del Buller, nos hace giros en 360 grados, previo
aviso para que nos agarremos fuerte, nos calamos, pero todo muy divertido. Se ve
cómo tira de motor cuando vamos en contra de la corriente, y que conoce los
recovecos del río a la perfección.
Hay una parte que la hace más lentamente para
que veamos las formaciones que el río ha ido haciendo en las paredes, una zona
granítica, y el epicentro del terremoto de 1929, que aquí produjo unos grandes
desprendimientos de las paredes.

Nos adentramos también en unos de
los aportes al río y el agua es totalmente transparente, se ve perfectamente
donde se mezcla con el río principal. A los 40 minutos aproximadamente volvemos
a llegar al embarcadero.
Y acabada la divertida excursión tenemos que
volver a atravesar el puente colgante (3ª vez), ahora ya casi de carrerilla.
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