viernes, 9 de enero de 2015

MURCHISON

Nos vamos para este pueblo atravesado por el río Buller. Es un lugar que a nosotros nos viene muy bien en el tránsito entre Karamea y Nelson. De camino paramos para hacer una pequeña caminata de media hora ida y vuelta al lago Hanlon que no tiene nada de particular, o más bien que no nos aporta nada extraordinario a otros paisajes que hemos visto anteriormente.

Volvemos a atravesar la carretera peligrosa esta vez con menos niebla que la anterior y descubrimos los árboles de pohutukawa con sus preciosas flores rojas que parecen de terciopelo. Ahora podemos apreciar mejor la altura de las montañas y los barrancos. Paramos en un area con bancos para picar algo, y a los que nos pican es a nosotros los sunfly, acabamos el bocata en la mesa dentro de la Cirila.

Llegamos a Murchison con un bonito día y al poco de tomar posesión de nuestra parcela en el camping se pone a chispear. Los vecinos de parcela estaban tomando el sol y tienen que plegar velas.
No tenemos nada previsto pero en la guía leemos que se puede ver uno de los puentes colgantes más largos, 110 mts. el Buller swimbridge, y nos vamos a la oficina de información del pueblo. Allí acabamos contratando para el día siguiente un “paseo” en jetboating por el Buller para lo cual hay que atravesar el largo puente colgante.

Está a 12 km. y nos vamos a verlo también para calcular el tiempo que tardamos pues la hora de salida del jet es a las 10:30 y primero tenemos que atravesar el puente. Da mucha impresión, y además se puede hacer otra actividad que es volver en tirolina por encima del río. Como tenemos los tickets, nos dejan verlo e incluso caminar por el puente.




Al día siguiente como llegamos pronto, atravieso el puente (1ª vez), con el estómago encogido, y regresamos al otro lado del puente en tirolina, muy divertido pero un poco lenta, nos hubiera gustado un poco más de emoción. Tenemos que volver a atravesar el puente (2ª vez), esta vez con más soltura, y nos adentramos en la zona que tiene una vegetación autóctona, muchos árboles manuka en flor, que liban las abejas haciendo la famosa miel de manuka.




En este territorio hubo una antigua explotación de oro y se conserva algo de la maquinaria empleada y alguna casa de minero. Bordea el río y vamos viendo parte de los rápidos del Buller. El agua es blanca por el aporte de minerales que lleva.

A la hora convenida, estamos en el embarcadero y nos recoge una lancha rápida a nosotros y a otra pareja de neozelandeses, nos ponemos los chalecos salvavidas e iniciamos la aventura . El capitán es hermano del que tuvimos en Manapouri para navegar por el fiordo Doubtful.




Está medio loco y nos lleva por los rápidos de la garganta del Buller, nos hace giros en 360 grados, previo aviso para que nos agarremos fuerte, nos calamos, pero todo muy divertido. Se ve cómo tira de motor cuando vamos en contra de la corriente, y que conoce los recovecos del río a la perfección.








Hay una parte que la hace más lentamente para que veamos las formaciones que el río ha ido haciendo en las paredes, una zona granítica, y el epicentro del terremoto de 1929, que aquí produjo unos grandes desprendimientos de las paredes.





Nos adentramos también en unos de los aportes al río y el agua es totalmente transparente, se ve perfectamente donde se mezcla con el río principal. A los 40 minutos aproximadamente volvemos a llegar al embarcadero.



        
 Y acabada la divertida excursión tenemos que volver a atravesar el puente colgante (3ª vez), ahora ya casi de carrerilla.

Nos vamos hacia Nelson que es nuestra siguiente parada con la intención de pasar allí la Nochevieja. 

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