Después de la aventura del
jetboating en el río Buller, nos vamos para Nelson, con la intención de pasar
allí la Nochevieja. Es una de las ciudades más importantes, un decreto de 1.858
la convirtió en la segunda ciudad en importancia de NZ. Nos acercamos al
camping situado al lado de la playa y podemos
ver mucha gente acudiendo con sus equipos playeros a disfrutar del soleado día
en esta gran playa.
El camping como digo al borde de
la playa, enorme, nos asignan la parcela 758, para llegar a ella tenemos que
seguir a un chico en bici entre parcelas con caravanas, tiendas, autocaravanas,
gente, bicis, niños, todo muy apelotonado. Llegamos a la parcela y sin bajarnos
del coche sacamos ordenador, internet y hacemos una reserva en Richmond a 8 km.
de Nelson, cancelando la de Nelson, y salimos corriendo.
RICHMOND
Al llegar al camping aunque nos habían admitido
la reserva por internet, nos asignan una esquina con electricidad, está al
completo; aún así nos gusta, todo muy limpio y tranquilo. WI-FI sin coste. Para
los dos días siguientes 31 y 1 nos quedamos en una casita con cocina y así
celebramos la Nochevieja y la entrada del Año nuevo a nuestro aire. Está
preparada para una familia más grande que la nuestra, dos habitaciones, y una
cocina/sala/comedor con sofás muy cómodos, todo muy limpio.
El día 31 lloviendo a mares,
desde la noche anterior, así que como tiene WI-FI sin coste, y en la casita se
está estupendamente, puedo avanzar en el blog.
Hacia las 8 de la tarde ya no llueve,
nos vestimos para la ocasión, y en nuestra casita podemos cenar a la hora que
nos apetece, haciendo coincidir las uvas con las 12 de la noche, sólo faltan
Ane Igartiburu y Sobera, aparte de la familia, se entiende.
Salimos a la calle como otros
tantos campistas con las copas de champán y a lo lejos se oye algún cohete,
nada que ver con nuestras Nocheviejas. Nos juntamos con una parejita de
alemanes, otros dos alemanes también jóvenes que están aquí con la visa de “working
travel”, y un venezolano que vive en Motueka, y charla que te charla los 7, nos dan las 3 y media de la madrugada.
El día 1 nos levantamos tarde y
estamos de “relaxing” como diría mi tocaya. Los alemanes de la tertulia de la
noche nos hablaron de una playa con unos arcos al norte de la isla y hacemos la
reserva del camping por internet porque tiene pocas plazas, y como son malas
fechas, también en Motueka para el día 3 y Picton para el 4 pues el 5 volvemos
a coger el ferry para la Isla Norte.
WHARARIKI BEACH
Salimos pronto dirección Wharariki Beach muy
cercana al Cabo Farewell, la punta más septentrional de la isla sur, porque no
tenemos la confirmación de la reserva, nos han contestado que hay sitio pero
que lleguemos antes de las 14, por si acaso. Pasamos por Motueka en la zona de
Abel Tasman, donde tenemos reservada la noche siguiente. Atravesamos Takaka,
pueblo lleno de gente, parece que hay mercado. La carretera como siempre
preciosa, mucho árbol autóctono, pohutukawas, helechos gigantescos, playas de
arena que en marea baja son marismas inmensas.
Llegamos a las 13:30 y tenemos
sitio, el camping una cucada, no es muy grande, las parcelas entre el monte, y
unos pavos reales, perseguidos por dos niñas rubias que quieren conseguir otra
pluma (una la llevan ya en la mano), y que a su papá le hace mucha gracia. El camping también tiene sus fallos como los toilets, y las duchas que cuestan 2$ para 4
minutos de agua caliente.
Aprovechando que hay marea baja vamos caminando
a ver la playa para lo cual tenemos que rodear una colina, con un viento
exagerado, que a veces no te deja avanzar, y atravesar unas altas dunas. Toda
la bahía está salpicada de islas, las Archway y en los dos extremos, mucha roca
en caprichosas formas.
Avanzando hacia el este de la
playa que termina en una zona rocosa, pasando un regatillo podemos descubrir a
un par de foquitas durmiendo plácidamente, como casi siempre, y no las
molestamos. Suponemos que si seguimos avanzando y damos la vuelta hay más pero
el agua no permite seguir.
Vamos hacia el otro extremo de la
playa, y el viento viene de frente, levantando la arena que es muy fina, y para
poder defenderme, me coloco el pañuelo encima de la boca hasta la nariz a la
altura de las gafas y el choto de la sudadera puesto, casi como un touareg.
Según vamos caminando por la playa hacia la parte izquierda vamos descubriendo
los arcos que se han ido formando en las pequeñas islas.
Seguimos avanzando y por fín vemos el arco que se forma en la última isla, la foto que todo el mundo se lleva, reclamo en todos los catálogos de esta playa.
Y del lado de la tierra, el agua
ha ido formando unas cuevas donde también descubrimos a otro par de focas durmiendo, la verdad es que
esta playa no tiene desperdicio. El único inconveniente es el viento, ya nos lo
avisó la señora del camping de Richmond, al despedirnos, cuando nos preguntó a
dónde íbamos desde allí: “beautiful and very very windy”.
Volvemos al camping para coger la
Cirila y nos dirigimos al Cabo Farewell, la punta más al norte de la Isla Sur, lo
vemos desde un mirador, un acantilado en cuyo extremo, la roca forma un arco, y
una playita con foca incluida.
Desde el Cabo Farewell hacia
Farewell Spit, pasamos por Fossil Point, punto al que accedemos caminando a
través de una granja de ovejas que nos miran habiendo sido descubiertas en su
pacífica merienda. Fossil Piont es una gran formación rocosa en una enorme
playa de arena blanca donde también encontramos a un par de focas, una de ellas
por poco la piso, no se distingue entre las dos rocas entre las que se
encuentra, pues está rebozada de arena.
Del extremo noreste, sale una franja
de arena de 35 km. de larga de la que sólo te dejan recorrer, 4, lo tienen todo
bien señalizado. El resto lo tienes que hacer acompañado de un guía. Para
acceder al camino que nos ha llevado a Fossil Point, hemos aparcado justo en el
inicio de la franja, y pasamos de estar en el Indico, (Wharariki Beach, Cape
Farewell y Fossil Point), a una pacífica playa en el Pacífico, haciendo honor
al océano en el que se encuentra.
La mar está más calmada y está
llena de cisnes negros nadando al atardecer. Aquí nos encontramos con unos
chilenos que están con la visa de working holiday. Como siempre, muy bonito. Y
aquí acabamos este aprovechado día.
Salimos para Motueka, y en el
camino cerca de Takaka, nos paramos para ver las Waikoropupu Springs, el mayor
manantial de agua dulce de Australasia, unos 14.000 litros de agua, la más
clara del mundo según se dice, efectivamente se puede apreciar perfectamente el
fondo.
Desde Takaka, nos desviamos al territorio
del Abel Tasman National Park, parando primero en las cascadas de Wainui, a las
que se acceden por un paseo de una hora ida y vuelta por un bosquecillo
remontando el río con enormes pedruscos en su curso, hasta llegar a la cascada, y un puente colgante, en el que solo se permite el paso de una persona cada vez. Se mueve que da gusto.
A veces el camino se complica, es estrecho y de piedrilla que resbala, pero el final merece la pena.
Después de verlas, continuamos
camino por el Abel Tasman, hacia Totaranui, por una carretera bordeando el
monte, con unos barrancos por mi lado del coche, que voy acojonadilla, si me lo llegan
a decir antes, no vengo. La playa de Totaranui, preciosa, el día estupendo y nos
pasamos unas 2 horitas al sol, viendo cómo llegan los pequeños ferrys y los water-taxi
a recoger a los pasajeros a los que previamente han acordado encontrarlos.
Una manera muy popular de disfrutar
el famoso Abel Tasman (mezcla de costa y bosque) es por ejemplo, cogiendo un water-taxi
desde Motueka o desde el punto donde te encuentres, hasta una de los playas que lo conforman, y
desde allí caminar por el bosque hasta otra de las playas donde el water-taxi les
recoge a la hora convenida. Y también en tu propio coche como nosotros.
A la vuelta la carretera me toca
por el lado bueno, pero también acojona, y así llegamos al camping de Motueka
sin ganas de preparar la cena. Es un camping grande y en una zona central,
vemos dos apañadas con una “fregoneta” refrigerada con remolque en el que
llevan un horno para hacer pizzas, con una pinta estupenda, es un servicio que
lo ponen en el camping los viernes y sábados, encargamos para las 8 y
cenamos estupendamente, y sin tener que fregar.
A la mañana salimos para Picton por
una carretera preciosa, aunque esta vez no elegimos la Queen Charlotte Drive
que ya la hicimos cuando estuvimos en Picton la vez anterior. Llegamos al mismo
camping que ya conocíamos hiperlimpio, y nos asignan una parcela enorme,
provocando la envidia de alguno que llega más tarde que nosotros, como podemos
ver en los gestos que hacen al personal del camping. Nos hacemos los “orejas”.
Nos pasamos el resto del día
paseando por el puerto, viendo los barcos que tanto nos gustan, y el atraque y
salida de los inmensos ferrys que cruzan el estrecho de Cook.

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