martes, 30 de diciembre de 2014

DUNEDIN y la PENINSULA de OTAGO

Ciudad universitaria de la costa Este, nada más llegar dejamos la Cirila en el camping y nos vamos al centro en bus. En mismo centro está el Octagon, una plaza octogonal rodeada de animadas terrazas en la parte orientada al oeste disfrutando del sol de la tarde, y por el otro lado por varias construcciones en piedra, las Cámaras municipales, la Catedral de St.Paul, anglicana, la Public Art Gallery, y el Centro Cívico. La piedra procede de las canteras de Oamaru, ciudad más al norte, en la misma costa este.

 Más visitada que la Catedral y más bonita es la First Church, presbiteriana, con una alta aguja. Por dentro todo en madera, los contrafuertes del techo, bancos muy cuidados, mucha claridad, rosetón y bonitas vidrieras, y los tubos del órgano a ambos lados del altar, éste en madera y piedra tallada.




La verdad es que los edificios importantes de esta ciudad están en un radio pequeño y nos acercamos a la Estación de tren, impresionante tanto por fuera como por dentro.




El hall de las taquillas con el suelo en mosaico con motivos alusivos al tren,




 desde donde se accede por una escalera al primer piso con balconcillo hacia el hall, y bonitas vidrieras. Fuera hay una exposición de vagones de distintas épocas y una locomotora. El tren llegando.

Yo estoy un poco acatarrada, en cuanto el sol deja de calentar se nota el aire frío, nos pasamos casi una hora esperando al bus de vuelta al camping, porque los horarios no hay quien los entienda y el nuestro acaba de pasar hace 10 minutos. Una señora que está con nosotros en la parada nos explica cómo funcionan porque el panel explicativo es para premios nobel. Es alemana pero lleva muchos años viviendo aquí, en los sesenta estuvo viviendo en Torremolinos y tiene buenos recuerdos.
  
Al día siguiente con un día espléndido, caminamos hasta la bonita playa de arena, por la que nos damos un paseo, gente jugando al volei, algún surfer, paseantes, me recuerda a los paseos por Laredo, aunque esta es más pequeña. Aquí las dunas están muy protegidas, sólo puedes acceder a la playa por los caminos marcados, por el resto es imposible debido a la vegetación.




Después nos dirigimos a visitar la Península de Otago donde según se anuncia se pueden ver animales marinos, como albatros, leones, focas y pingüinos, aunque los accesos los tienen copados agencias y terrenos particulares de tal manera que es difícil verlos por tu cuenta.

Vamos por una carretera que atraviesa la península por la montaña, y es complicada pero las vistas de la costa con sus múltiples bahías son magníficas. Llegamos a la zona de Portobello y de ahí vamos avanzando hacia Allans Beach por la carretera que bordea la costa mucho menos riesgosa. Tranquilamente el cormorán en el poste vigilando sus presas.




Allans Beach es una playa de arena blanca donde esperamos ver algún animalillo,




 como así sucede al final de la misma en la zona rocosa, hay un león dormido y unas crías haciendo lo propio, y en una gruta otro desperezándose y rascándose, avanzamos un poco más pero desistimos de adentrarnos más entre las rocas porque si encontramos algún bicho más de esos, no hay espacio para salir corriendo.




Y contentos nos vamos más al norte donde hay una colonia de albatros y también se pueden ver pingüinos azules. Como es habitual en este país, este magnífico día empieza de repente a cambiar, va cayendo la niebla a una velocidad vertiginosa y cuando llegamos al punto de destino, no se ve nada, hay que subir a una colina previo paso por caja, y desde allí ver los albatros, que en este momento, dentro de la espesa nube en la que estamos, son un poco difíciles, por no decir imposible, de ver.

Para ver los pingüinos, hay un mirador bajando casi a nivel del agua pero hay que esperar a las 9:30 de la noche, son las 7, mi catarro me tiene muy molesta, y no es cuestión de tentar a la suerte, así que nos vamos por la carretera de la costa, de regreso a Dunedin.    

lunes, 29 de diciembre de 2014

Fiordos MILFORD y DOUBTFUL

Antes de ir a los fiordos hemos estado varios días mirando los pronósticos del tiempo porque si hace malo no merece la pena. Hemos reservado los cruceros y los alojamientos porque en este lugar están de lo más cotizados y ya están empezando las vacaciones de los neozelandeses que también viajan.

Vamos por la carretera turística que va por la costa hacia el oeste, pasa por Tuatapere, Manapouri  y Te Anau y sigue hacia el norte hasta Milford Sound.

Por la costa paramos en Colac Bay bonita playa de surfers, buena para que practique Agus sin tener que pelearse para buscar sitio.

Antes justo de empezar a subir hacia el norte, todavía en la costa, paramos en el mirador de Mc Cracken’s desde donde se ve la bahía de Waewae, y aunque las indicaciones dicen que se pueden ver ballenas y delfines de Héctor, nosotros no vemos más que unas vacas pastando, el mar está bastante agitado y hay unas olas muy bonitas.




También paramos en Clifden para ver el Puente Colgante de madera, que es uno de los más largos de la Isla Sur y se construyó en 1.899. Ya no se utiliza para vehículos, aunque se puede transitar y es muy seguro.




Pasamos por Manapouri con un grande y bonito lago donde se encuentra la central hidroeleéctrica de West Arm la más potente del país; un túnel excavado en el interior de la montaña hace caer bruscamente el agua del lago, 180 mts. hasta el Doubtful Sound, accionando las turbinas.

Pasamos por un río cuyas orillas están plagadas de lupinos, una planta que forma unas alfombras de colores allá por donde se propaga. En este caso la combinación de colores va del rosa al morado y no podemos resistir la tentación de hacer unas fotos.




El siguiente pueblo importante es Te Anau también con un gran lago, se ve que tiene movimiento. Desde aquí se organizan muchos de los viajes por los fiordos, aunque se tarda en llegar unas 2 horas a Milford. Las agencias recogen a la gente en los hoteles muy pronto, y una vez acaba el crucero, las vuelven a dejar en los hoteles, pero nosotros preferimos ir hasta Milford e iniciar desde allí el crucero.

De camino vemos otro de los puntos que se pueden hacer andando dentro de la ruta y es el Lake Marian, pero aunque nos hubiera gustado se tarda tres horas a pie y no es el propósito del día.




La carretera está rodeada por picos nevados, y así llegamos al Túnel de Homer de 1.207 mts. El túnel en este trayecto transcurre cuesta abajo con una pronunciada pendiente y muy mal iluminado.




Te salen a recibir los kea o loros alpinos y al coche de delante se le suben al espejo retrovisor casi se meten dentro del coche, son muy descarados.





MILFORD SOUND

Llegamos a Milford con la sorpresa de que se han equivocado de día en nuestra reserva y está el camping completo. Menos mal que teníamos la confirmación y como no nos íbamos a mover de allí, no hay ninguna acomodación mejor más cercana, y la equivocación era de ellos, nos han colocado en un sitio con electricidad para la caravana, cerca de del edificio central, y no nos han cobrado nada.

Con lo que nos hemos ahorrado hemos cenado en el PIO-PIO Bar que está dentro del camping porque la cocina estaba a tope de gente y no había BBQ.

Este fiordo tiene 16 km. de longitud. La mañana del crucero sale espléndida, desde el embarcadero el Monte Mitre de 1.692 metros se ve precioso, es la imagen de todos los folletos de Milford Sound y está en el comienzo del fiordo. Nos embadurnamos de repelente de mosquitas pues aquí atacan las sunfly que casi no las ves pero que a mí ya me han picado en algún otro sitio, te dejan dentro el veneno y cuesta sacarlo y curar el picotazo.




En el barco vamos 24 personas, no nos estorbamos, aunque tiene capacidad para unos 60, los únicos que se distinguen son una pareja ella con velo que parecen recién casados, el no para de sacarla fotos, y ella poniendo caritas, es un empalago constante, c’est l’amour.

Hemos elegido una compañía que no tiene los barcos grandes y así evitamos el compartir la excursión con un montón de gente que te agobia. Vamos casi todos en la cubierta de arriba, que tiene una parte techada por si llueve. Nada más salir nos tenemos que poner los anoraks pues el aire se mueve que da gusto.

El pronóstico es bueno pero a medida que nos vamos adentrando en el fiordo, las nubes y la niebla van cayendo, y no se ve ninguna cumbre, es una pena. El panorama no obstante es precioso, las paredes casi verticales, con cascadas cuyo origen no podemos ver a veces. Seguimos avanzando y se pone a llover, lo que no nos impide seguir admirando el paisaje gracias a los gorros y los chotos de los chubasqueros. Alguna foto sale con el visor lleno de gotas.




A medida que vamos avanzando hacia la salida a la mar, nuestras expectativas van bajando, ya no se arregla este tiempo. Llegamos a la Bahía de Anita y un poco más adelante a la de St. Anne. Y ya casi en la línea de la mar, nos saludan unas cuantas focas desde unas rocas.




En el trayecto de vuelta, que no para de llover, intentamos ver los glaciares del Monte Tutoko que es el más alto de los que se pueden ver desde el Milford Sound, distinguimos el inicio, según nos explica el guía que nos va relatando todos los pormenores por megafonía.




 Y así acaba nuestra visita al fiordo. Son las 13:30 y al llegar al embarcadero, el Mitre Peak que tan bien habíamos visto por la mañana, ahora se ve envuelto en la niebla.


Comemos algo y salimos para Manapouri donde tenemos alojamiento para 2 noches en una casita, aprovechando una oferta de booking en la reserva. Hemos reservado también el crucero por el fiordo Doubtful Sound, que requiere más tiempo pues se empieza la visita por la mañana y se termina hacia las 6 de la tarde.

Paramos en Chasm, merece la pena, es un recorrido remontando el río Cluder hasta unas pasarelas que quedan a 22 mts. de altura sobre el río, desde donde se ve la fuerza con la que baja, las formas caprichosas y oquedades que ha formado en las rocas, a fuerza de la erosión, los arboles retenidos forman también en conjunto una imagen que impresiona. El río baja con mucha fuerza ya que se va abriendo paso entre estrecheces que le retienen para soltarlo en brusca caída después.




Pasamos por Te Anau, con sol, que dura poco pues vuelve a llover, y nos sorprende ver una iglesia transparente. La imagen vale más que mil palabras.




Llegada al camping de Manapouri que está al borde del Lago del mismo nombre, y a nuestra casita que parece de juguete, el camping entre vegetación, y con detalles decorativos de difícil definición.



Nos vamos a cenar a lo que creíamos que era una Iglesia al pasar por el pueblo, y ha resultado ser EL Restaurante Pearl Harbourg, donde nos atienden genial, y cenamos muy a gusto.




Al llegar al camping vemos que sale un paseo por el borde del lago, y como el día está muy claro aunque son las 9 de la noche, decidimos ver a donde llega, y nos sorprende gratamente que para llegar al embarcadero de los cruceros se tardan escasos 10 minutos, así que decidimos que mañana en vez de ir por la carretera y dejar aparcada la caravana todo el día en el parking del embarcadero, la dejamos en el camping más segura y enchufada a la corriente.


DOUBTFUL SOUND

Hemos dormido fenomenal en la casita, tiene un sistema de calefacción que se va acomodando al frío del exterior, sin que nosotros tengamos que ajustar nada. Paseíto mañanero por el bosquecillo que bordea el lago, hasta el embarcadero, donde nos vamos concentrando los viajeros, a los que nos dan el paquete con la comida ya que la excursión es larga.

El fiordo Doubtful se llama así porque cuando llegó el capitán Cook a NZ en 1.770, al ver la estrecha entrada del fiordo, tuvo la duda (doubtful) de si su barco entraría o no por ella. Tiene 40 km de longitud en varios brazos, y 421 mts. de profundidad máxima.

La salida es a las 8:00, los de la agendia Orange que somos nosotros, con los de Real Journey, mucho más numerosos; primero hay que atravesar el lago Manapouri con unas bonitas vistas pero el día no acaba de levantar, hoy también el pronóstico es bueno pero ya no nos fiamos, ahora está muy nublado.

A las 9:00 nos montamos en buses las dos agencias por separado y tenemos que atravesar las montañas por una carretera de grava para llegar al fiordo. Nos lleva una conductora que nos va relatando los distintos tipos de vegetación, árboles  y animales que habitan la zona. Aquí arriba está totalmente cerrado, parece que vamos entre las nubes. Detiene el autobús para ver el inicio de una cascada en cabellera, nos sigue contando los pormenores del trayecto, y nos da una piel de possum para que nos la vayamos pasando y comprobemos lo suave que es.




Nos volvemos a proteger con repelente de sunfly, mosquitas que están por todas partes, aun así alguna se cuela entre la ropa, no lo puedes evitar. Estas no pican, dan mordiscos.

Hace otra parada en Wilmot Pass desde donde se divisa el Doubtfull, y todos los montes que lo rodean totalmente metidos entre las nubes preciosa vista, impresiona la altura por la que estamos pasando, nos hemos cruzado con otro autobús y no comprendemos cómo pueden pasar los dos, se ve que estos conductores pueden hacer este trayecto con los ojos cerrados.

Son ya las 10:00 y salimos los de Orange en nuestro barquito, somos unos 25. El tiempo ha ido mejorando, las cumbres se van despejando pero no dejan ver las montañas en toda su altura.

Vamos descubriendo según avanzamos las distintas entradas por las que no vamos, y cogemos la que va hasta la mar. Recodos entre montañas, cascadas, formaciones rocosas, y vegetación tropical que acoge a gran cantidad de pájaros y animales marinos.




Todos más o menos abrigados y la conductora del bus, un buen rato en cubierta conversando, en camiseta, es total.

 Al llegar casi al final, nos acercamos a una pequeña isla que parece que suele haber pingüinos pero no salen a recibirnos.

Damos la vuelta a Bauza Island y ya entonces nos acompañan durante un rato unos cuantos delfines mulares, que se divierten danto saltos, durante una pequeña parte del camino de regreso. Estando en la cubierta, descubrimos a una pareja de catalanes, Mireia y Jose María, que no habíamos descubierto antes, ni ellos a nosotros.

De regreso podemos experimentar mejor la sensación de ir por una garganta entre altas montañas  y apreciar mejor las cumbres y la vegetación que nos rodea, no como a primera hora en el viaje de ida.




Montamos en el bus para volver a atravesar la cadena montañosa que nos separa del Lago Manapouri y nos vuelve a parar en Wilmot Pass, desde donde ahora podemos ver el Doubtful totalmente despejado.




Y nos acerca hasta un túnel que pertenece a la central hidroeléctrica de Manapouri, que se ha reconstruido en 1.960. Para acercarse ahí, el autobús pasa por un puente que lo abarca de lado a lado, la conductora lo tiene calculado al milímetro.

Cogemos un barco pequeño para atravesar el lago Manapouri de vuelta, con un tiempo magnífico, y disfrutamos del sol en la cubierta de arriba, conversando con Mireia y Jose María, ahora sí que podemos ver todas las cumbres nevadas y disfrutar del paisaje que parece otro completamente distinto del de la mañana.




A ambos nos ha llamado la atención la actitud tanto de la conductora del bus como la del capitán del barco. Ella ha llevado el bus por la montaña ida y vuelta, mientras nos iba contando con el micro, todo lo que íbamos viendo; el capitán ha llevado el barco a la vez que hacía de guía también con el micro. Y a la vuelta, le ha dado los mandos a la conductora del bus, mientras él fregaba las tazas de los cafés y tés que nos hemos tomado durante el trayecto. Valen para todo.

Acabada la excursión ya son las 7 de la tarde, desembarcamos, nos despedimos de la pareja catalana, y nos damos una vuelta por el pueblo, acabando en un banco de madera hecho de un solo árbol tomando el sol frente al lago. 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

INVERCARGILL y Los CATLINS

Es la ciudad más meridional de NZ, y fue fundada durante las décadas de 1850 y 1860 por inmigrantes escoceses, lo que podemos ver en los nombres de muchas calles.

Aquí nos alojamos en un camping que está en el centro pero que cuando entras te parece que estás en el campo. La señora del camping, Wendy, es encantadora, nos da todo tipo de información para visitar la ciudad y alrededores, y además WI-FI gratis con capacidad de sobra para que yo pueda subir las fotos que quiera para el blog. Nos hace una oferta y esta vez alquilamos una casita. Parecemos hasta personas.

Invercargill es un buen sitio para explorar la zona que llaman Los Catlins, que abarca toda la zona sur desde Invercargill hasta Balcutha, y combina la campiña, con las abruptas costas en donde se pueden encontrar gran variedad de animales.

Bajamos hasta Bluff que es el punto definido como más meridional  del continente, aunque realmente parece estar en Slope Point, un poco más al Este.




 Ascendiendo a una colina hay un mirador en 360 grados con unas magníficas vistas de la Isla de Stewart todavía más al sur, y la cercana islita del perro con su farito.




De Bluff nos vamos por los Catlins hasta Papatoway con la idea de poder estar de vuelta al atardecer en Curio Bay para ver si podemos ver algún pingüino ojigualdo a la hora en la que regresan de la mar a la playa para dar de comer a sus crías.

Llegamos hasta Papatowai donde está el mirador de Florence Hill con su impresionante vista de las playas de Tahakopa Bay y Tautuku Bay, a ambos lados del mirador.




La playa de Cathedral Caves estaba cerrada al tránsito, es privada con lo cual continuamos hasta las Mc Lean Falls en las que hacemos un bonito paseo al que no le faltan las escaleras, aunque esta vez son pocas. La cascada y el río que baja muy bonito, con unas rocas difíciles de acceder para sacar la foto más cercana a la caída.




De ahí nos vamos hasta Waipapa Point con un bonito faro de madera, donde podemos ver leones marinos. Esta playa se puede ver desde la zona del faro y por las dunas que la bordean con la vegetación muy alta, o bajar y caminar por la playa. El tiempo está cambiando, se ha levantado viento y las nubes amenazan lluvia y no apetece bajar hasta la playa. 




Es muy curioso, te avisan por todas partes de que no te acerques a menos de 10 metros de los leones marinos puesto que son muy peligrosos y rápidos, pero nos encontramos con un par de ellos con los cuales casi nos tropezamos entre la hierba, a donde han llegado trepando no sabemos cómo. 




Seguramente serán peligrosos pero estos dos están dormidos como troncos, son enormes. En la playa vemos otro un poco más lejos que se está desperezando y cuando abre la boca, realmente da miedo.
Y ya para rematar la faena, vemos en el agua a otros dos jugando o peleando saliendo y entrando en el agua, toda una exhibición de piruetas que puedo grabar en vídeo. Parece que hemos tenido suerte pues nos es muy fácil ver a tantos a la vez.




Menos suerte tenemos en Curio Bay un poco más al Este, “hace fresco”, como decimos los de Bilbao cuando nos estamos pelando de frío, y llueve, y después de una hora de hacer guardia con unos cuantos valientes más, vemos UN pingüino ojigualdo que sale del agua, las olas golpean fuerte en las rocas, y poco a poco caminando y dando saltitos entre las rocas, se esconde en el bosque donde ha dejado a sus crías en su madriguera.




 Se les puede ver al amanecer cuando se internan en el agua, y al atardecer,  a partir de las 7 de la tarde. Seguramente si nos quedamos más rato podamos ver alguno más pero estamos un poco cansados y fríos y empieza a llover más fuerte así que nos vamos, allí dejamos a la peña cámaras en ristre, y alguno más que llega para lo mismo.

Lo más interesante de esta playa, sin embargo, son los arboles fosilizados del Jurásico, enteros entre la placa de roca que forma la playa. Hay cantidad de troncos, caminamos entre ellos y se pueden ver perfectamente mezclados con la roca.




A algunas de estas playas no se puede acceder desde mediados de Agosto hasta finales de Octubre, cierran los accesos porque es la época de parto de las ovejas. Creo que desde que estamos en NZ no hay día que no hayamos visto alguna oveja o alguna vaca, pero por aquí ya es exagerado, los campos de ovejas abarcan hasta donde se pierde la vista, está lleno de colinas redondeadas llenas de ovejas pastando.
   
Al día siguiente nos dedicamos más a la ciudad de Invercargill con mejor tiempo. Arranca la mañana con la visita a un mercadillo de productores locales, en el centro y nos llevamos nuestra ración de miel de Manuka, salchichas, y mermelada casera según la fórmula de la abuela de la que lo vende.
En  el centro se encuentra el Museo y el Queen’s Park con frondosos árboles, jardín japonés, pajarera, gigantescas azaleas, y un jardín de rosas impresionante. Tienen gran afición al cultivo de las rosas, herencia inglesa,  es raro el jardín de la casa que no las cultive. Lo estamos viendo por todo NZ pero abunda más en la Isla Sur.




Uno de los monumentos de referencia de esta ciudad es la Water Tower un edificio industrial todo construido en ladrillos de diferentes clases que antes del terremoto se podía visitar y desde lo más alto de la torre se podía divisar una buena vista de la ciudad, pero ahora está cerrada al público.





El centro tiene edificios de más altura de lo que estamos acostumbrados por estos lares. Y varios cafés y pubs con ambiente de lugareños. Nos vamos a cenar al Waxy O’Shea’s Irish Pub una carne estupenda en un buen ambiente. En un Pub cercano, el Kiln, los invitados a una boda se ponen ciegos a cervezas, el estilismo tanto de ellas como de ellos, es muy imaginativo.

lunes, 22 de diciembre de 2014

WANAKA, ARROWTOWN y QUEENSTOWN

Ha llovido toda la noche, desistimos de hacer algún recorrido por la zona porque además hay mucho viento y es frío.

Pero antes de iniciar la ruta nos vamos a comprar unas angulas en el único sitio donde las venden por aquí, en Curly Tree hitebait Co., que es donde las envasan, congelan y comercializan. También te las preparan en tortilla para que te las comas allí. Tenemos que comprar unas cayenas y listo para una próxima cena.

La idea de hoy es llegar a Queenstown o quedarnos en Wanaka, depende de si nos gusta o no, y de lo cansado que esté el driver. Por el camino como siempre, nos vamos parando donde nos parece que hay algo interesante, siguiendo las indicaciones de las guías, que te ponen tantas cosas que a veces no sabes qué merece la pena y qué no.

Primero paramos para ver una cascada que es bonita aunque no muy espectacular, y luego en un puente de única dirección para ver un río donde el agua baja caudalosamente entre unos pedruscos enormes. Nos paramos al ver un montón de gente haciendo fotos.

Cerca de Makarora vemos uno de los puntos señalados que son las Blue Pools. Hay que andar una media hora y atravesar dos puentes colgantes para llegar a un remanso del río que forma dos piscinas de un azul intenso y totalmente transparentes, que permiten ver el fondo perfectamente. Allí estaban 5 entre locos y locas que se estaban bañando, no me quiero ni imaginar cómo estaba el agua.




Todos haciendo las fotos desde el puente




Nada más vislumbrar el Lago Wanaka paramos para comer, cuando llega una familia de orientales muy simpáticos con sus niños y no paran de hacerse fotos.

Las vistas del Lago Wanaka son muy bonitas, lo vamos bordeando unos kilómetros,es espectacular la vista de los picos nevados que lo rodean, hasta que la carretera se aleja de sus orillas, y ahora bordea el Lago Hawea también precioso. Paradita para hacerle unas fotos desde un mirador donde nos quedamos un ratito disfrutando del calorcito del sol, nos sobra la ropa con la que hemos salido de Haast, menos mal que eso tiene solución al ir con la casa a cuestas.



Parón en la carretera por un desprendimiento, a lo lejos vemos cómo la excavadora va moviendo las piedras, media hora de parón todos en cola, y nadie se inmuta lo más mínimo. Al pasar junto al desprendimiento vemos que se debe a los trabajos que están haciendo para poner una red en las paredes .

Wanaka

Llegada a Wanaka, precioso pueblo al borde del lago del mismo nombre. La vista es impresionante.

El lago totalmente en calma, en primer término un paseo que bordea la playa, incluso hay algún bañista, los veleros con las velas desplegadas, y rodeando todo esto, las cumbres nevadas entre ellas la del Monte Aspirin. Parece una postal.




Una pareja merienda mientras los veleros despliegan los spis dando la nota de color.




El camping muy tranquilo, decidimos quedarnos y empleamos el día siguiente en caminar por los paseos que hay por el borde del lago, el día precioso, las variedades de flores, gente haciendo sky acuático, padle surf, varias rampas para bajar los remolques con la barca e ir a pescar, otros remolcan las motos de agua




…… y nosotros disfrutando de este magnífico día.

El pueblo tiene unos baretos muy majos con las terrazas mirando al lago, y así se nos ha ido pasando este tranquilo día. Nos hemos tomado una cerveza estupenda en el Water Bar.

Entre Wanaka y Arrowtown la carretera es preciosa, no perdemos de vista las montañas nevadas, y los ríos que bajan de ellas, se abre un valle diferente, las colinas que tenemos más cercanas, llenas de ovejas para no variar, y la argoma en flor por cantidades industriales, todo el campo vestido de amarillo.




Arrowtown

Arrowtown, es un antiguo pueblo minero y pintoresco, se han conservado muchas casas de la época de la fiebre del oro. La calle principal y adyacentes conserva unos cuantos edificios coloniales convertidos ahora en tiendas, y el ambiente es muy animado.




Visitamos una parte del pueblo que estuvo habitada por mineros chinos que llegaron a partir de 1.865 y ocuparon las casas de los mineros europeos que se habían trasladado a la costa Oeste atraídos por otros descubrimientos de oro.  Se conservan unas cuantas casas/chabola de entonces Ahora es una zona pacífica al lado de un río, pero las fotos de la época atestiguan la dureza de la vida de aquellos mineros.




Damos un paseo por el centro de Arrowtown  viendo las casas que se conservan bien, y seguimos camino para Queenstown.





Queenstown

 Llegamos relativamente pronto, hacemos el registro en el camping y nos vamos al centro. Es una ciudad con lago, que como es tan grande, pasa como en Wanaka, que parece que estás en una ciudad costera.

Me gusta, hoy hay mercadillo de artesanos en la plaza enfrente del embarcadero, la calle está muy animada, mucha terraza, y además hace bueno. Muchas tiendas, restaurantes entre calles, bares, pubs, nos tomamos una cerveza viendo cómo llega el barco antiguo que hace un paseo por el lago Wakatipu.




Al día siguiente, domingo, hace un tiempo estupendo, y la playita en medio de la ciudad, llena de gente sobre todo joven, repartida entre la arena y la hierba que está al lado jugando a todo tipo de deportes.






Esta ciudad tiene un teleférico que te lleva a un mirador desde donde puedes admirar las magníficas vistas de la ciudad, el lago y los montes nevados que la rodean.






En la cola para subir, coincidimos con Victoria y Mariano un matrimonio de Madrid y sus hijos Jaime y Juan, todos muy agradables. Las vistas son estupendas y con el día tan claro, podemos ver bien toda la ciudad.




Desde el mirador, donde también hay un restaurante te puedes montar en un telesilla y bajar por un circuito rodeando el monte en unos karts, me recuerda a las bajadas en goitibera que hacemos por allí. Mariano, Jaime y Juan han cogido unos tickets y nos quedamos en el mirador con Victoria para verlos pasar, mientras ella les hace las fotos y el vídeo de rigor, que no es fácil, porque bajan a toda velocidad. Es muy divertido, Juan en la última vuelta se sale del kart en una curva y se hace un 7 en la sudadera.




Y después de pasar un buen rato con ellos muy simpáticos, y a los que esperamos volver a ver por Bilbao que no lo conocen, nos despedimos y nos vamos a cenar al “Public” en la esquina del waterfront.