Bay of Islands
Bajamos al embarcadero un poco más tranquilos y sin tanto madrugón pues la excursión sale hora y media más tarde que ayer.
Bajamos al embarcadero un poco más tranquilos y sin tanto madrugón pues la excursión sale hora y media más tarde que ayer.
A la hora prevista para salir, no damos crédito pues vemos
que somos los únicos pasajeros de un crucero con capacidad para unas 60/70
personas. El piloto y su ayudante, se ve que están preocupados y parece que
esperan a alguien más, pero como no llega nadie, comienzan la maniobra de
desatraque; en ese momento nosotros vemos a dos que vienen corriendo, y
avisamos al piloto, que para la maniobra. Resultan ser una octogenaria marchosa
y su hija que algo les había pasado. Y comentamos con ellas lo asombroso de ser
los únicos pasajeros de un crucero de 4 horas.
Volvemos a iniciar la maniobra y aparecen de nuevo una
pareja que llega corriendo y agitando los brazos. Vuelta a parar la maniobra y
resultan ser una chica de Portu y su marido de Santurce; estaban en un
backpacker y pensaban que el crucero salía a las 10, y estaban desayunando
cuando les avisan de que bajen a toda pastilla que el barco les estaba
esperando. La encargada del backpacker les bajó al embarcadero en el coche de
la pareja para que pudieran llegar a tiempo, y se lo volvió a llevar.
Al hacer parada en Paihia, nos damos cuenta de que allí embarcan
otra docena de pasajeros, esto ya parece más normal, hay que tener en cuenta
que aquí todavía no es temporada alta.
Ya con todos más o menos acomodados, unos sentados, otros en
la cubierta de adelante, otros en la de arriba, según apetencias, arrancamos y
nos adentramos en la Bay of Islands, que es como se conoce a esta parte de NZ
que pertenece a la región de Northland en su costa del Pacífico.
El día ha salido soleado aunque hay que abrigarse cuando
salimos a cubierta. La visión es espectacular, nos rodean islas e islitas en un
mar bastante calmado, y al poco de salir, nos encontramos con unos pingüinos
nadando, se ve que el agua debe de estar buena.
Seguimos ruta, a lo lejos en las islas se pueden apreciar
algunas playas; en esto, que nos avisa el piloto que acaban de aparecer unos
cuantos delfines, baja motor para que los podamos apreciar mejor, y
efectivamente, aquí los vemos, son de un tamaño superior al de Flipper y más
oscuros, nos hacen unas cuantas piruetas, precioso verlos avanzar y salir del
aguan en parejas, como si de un baile se tratara, y cuando menos te lo esperas,
salen dando un brinco, o se revuelven como una croqueta.
No puedo sacar fotos de los pingüinos y de los delfines porque salen y se esconden rápidamente. He podido sacar un vídeo que ahí si les pillas.
Más adelante en una de las múltiples islas que salpican esta
bahía nos saludan unos leones marinos muy simpáticos. Y unos cormoranes coronan
otro de los islotes.
Nos encontramos de repente con un islote que tiene una cueva
natural y la atravesamos con el barco, muy bonito. Impresiona mucho, porque parece que con el barco vamos a tocar el techo. Nos dice el piloto que este
es el punto más alejado que vamos a visitar en este crucero.
De vuelta paramos
en Othey Bay , una bonita playa, y nos bajamos para dar un paseo por una altura
desde donde se divisa un bonito paisaje marino.
No hemos visto ballenas, deben estar de Halloween, y a toda
máquina regresamos. Nosotros nos bajamos en Paihia para ir a Waitangi donde se
firmó el famoso Tratado entre los hijos de la Gran Bretaña y los maoríes.
Waitangi
Waitangi está a una media hora andando por el paseo de la playa desde Paihia. Allí nos espera a las 2 de la tarde una guía que nos explica todo lo referente al Tratado, quien lo firmó, lo engañoso de su contenido, etc.etc.
Waitangi está a una media hora andando por el paseo de la playa desde Paihia. Allí nos espera a las 2 de la tarde una guía que nos explica todo lo referente al Tratado, quien lo firmó, lo engañoso de su contenido, etc.etc.
Vemos las 3 grandes
canoas que están expuestas, en la mayor de las cuales que se llama Waka teaua y tiene 35 metros de eslora, iban 120 remeros.
Y sentados en la explanada
que llaman de las banderas, delante de la vivienda del que fue el gobernador,
nos acaba toda la historia, de las guerras posteriores entre maoríes y colonos para recuperar lo que éstos últimos
les habían arrebatado con engaños.
Finalizada la explicación pasamos a una casa maorí, donde un
grupo nos hace una demostración de sus armas, cantos y bailes, tienen unas
voces muy bonitas y muy bien armonizadas. Todo ello lo acompañan con gestos
amenazantes y poniendo cara de malos, para asustar al enemigo.
Me hago la foto de rigor con algunos de ellos poniendo cara de mala, y
nos vamos a visitar la antigua casa del Gobernador, donde se firmó el Tratado
de Waitangi. Recorremos sus estancias, conservadas con el mobiliario original,
y llenas de fotografías de la época.
En el paseo de vuelta por la playa vemos a los primeros
bañistas, se les ve tan contentos en el agua, la verdad es que hoy ha hecho un
día estupendo y el sol calienta de lo lindo.
Esperando al ferry en la placita que está junto al puerto,
escuchamos a un japo que toca el fashion piano. Vuelta al camping, cenita y a
la cama.

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