Salimos de Rotorua hacia Waitomo y tenemos 2 ciudades por el
camino que tenemos intención de visitar, Cambridge y Hamilton.
Nada más entrar en Cambridge que es la ciudad de Gwion, ya
nos gusta. Es domingo por la mañana y parece la Plaza Nueva de Bilbao, las
calles del centro están llenas de gente, en las aceras que son anchas, hay
mercadillo de toda clase de cosas, libros y ropa de segunda mano, velas,
jabones, dulces, fruta, miel…
Durante nuestro paseo por NZ, podemos ver en muchas tiendas que venden trabajos de crochet,
ganchillo como diríamos nosotros. En este mercadillo veo puestos de señoras que
traen sus bonitos e imaginativos trabajos para vender. Otras hacen ropita de
bebé de una lana de oveja merina muy suave, dan ganas de comprar pero no tengo
a nadie cercano para poder regalárselo.
Amaia, aquí podrías ser feliz los domingos por la mañana
poniendo un puestito de amigurimis, bufandas, gorros, jerseys, y esas cosas tan
bonitas que puedo ver en tu blog “olann world”. Te serviría de divertimento
después del trabajo de la semana.
Pasamos por Hamilton sin pena ni gloria, no nos ha parecido
interesante, y las guías que llevamos (Lonely Planet y El País/Aguilar) no
dicen nada destacable, así que seguimos adelante.
Una parada que también queríamos hacer en esta ruta es la
del Kiwi Park de Otorohanga, teníamos ganas de ver algún kiwi vivo para
hacernos la idea de cómo son.
Este parque es una reserva de aves
y reptiles de NZ.
Hay varias razas de kiwi, una de las características diferenciales es el color. En este parque hay tres, uno macho oscuro de 3,4 kg, y dos hembras hermanas de 1,7 kg de color más claro. Los tienen en hábitats diferentes.
Estas aves que son nocturnas las tienen en un recinto acristalado y ambientado con la misma clase de plantas y entorno que ellos tienen en el exterior. Les dejan comida a una hora determinada, y es entonces cuando los visitantes pueden verlos a través del cristal porque salen de sus madrigueras que están bajo tierra, para ello. Están en semioscuridad porque sino no podríamos verlos. No nos dejan sacar fotos.
Primero vemos el recinto del macho. Es difícil verlo. Le descubrimos entre la maleza y parece una bola de pluma y con un pico muy largo, no se le ven las patas. La cuidadora le va dejando enterrado en la tierra una especie de canutos con la comida, alguno lo deja cerca de donde estamos y es muy gracioso ver cómo mete el pico en el canuto para comer y luego se levanta y echa unas carreras de lado a lado con sus patas que ahora podemos ver. Es un animal muy raro, es un ave pero no vuela, prácticamente ha perdido las alas. Se esconde entre la vegetación, vuelve a salir, come, echa unas carreras, y después de un buen rato que parece que ya no tiene hambre, la cuidadora abre una trampilla en el suelo, y al rato aparece el kiwi corriendo y se mete. Aquí se acaba el "chou".
Luego nos damos una vuelta por el parque en el cual hay una gran variedad de pájaros, Hay unos Kereru, que tienen un plumaje verde y blanco, compartiendo pajarera con los kakariki que son unos loros verdes. Entre los Kereru, hay uno muy descarado que a otro turist y a mí se nos sube a la cabeza, y a Txetxe se le posa en la mano.
Y muchas más clases de pájaros y patos. Por fortuna no son
la clase de pájaros que como me decía Juan Carlos cada vez abundan más por el
país del que venimos.
Después del recorrido, toca dar de comer a las hembras kiwi, y nos vamos a su recinto. Se repite la operación anterior, podemos ver cómo tienen el plumaje de otro color y son más pequeñas que el kiwi gordo del principio. Muy divertido también verlas correr de lado a lado con sus patitas.
Acabamos la visita y nos dirigimos hacia Waitomo, donde es nuestra siguiente parada. El camping muy limpio y también con pileta caliente. No nos apetece el remojón y después de escribir un poco en el blog nos vamos a dormir.
Estas aves que son nocturnas las tienen en un recinto acristalado y ambientado con la misma clase de plantas y entorno que ellos tienen en el exterior. Les dejan comida a una hora determinada, y es entonces cuando los visitantes pueden verlos a través del cristal porque salen de sus madrigueras que están bajo tierra, para ello. Están en semioscuridad porque sino no podríamos verlos. No nos dejan sacar fotos.
Primero vemos el recinto del macho. Es difícil verlo. Le descubrimos entre la maleza y parece una bola de pluma y con un pico muy largo, no se le ven las patas. La cuidadora le va dejando enterrado en la tierra una especie de canutos con la comida, alguno lo deja cerca de donde estamos y es muy gracioso ver cómo mete el pico en el canuto para comer y luego se levanta y echa unas carreras de lado a lado con sus patas que ahora podemos ver. Es un animal muy raro, es un ave pero no vuela, prácticamente ha perdido las alas. Se esconde entre la vegetación, vuelve a salir, come, echa unas carreras, y después de un buen rato que parece que ya no tiene hambre, la cuidadora abre una trampilla en el suelo, y al rato aparece el kiwi corriendo y se mete. Aquí se acaba el "chou".
Luego nos damos una vuelta por el parque en el cual hay una gran variedad de pájaros, Hay unos Kereru, que tienen un plumaje verde y blanco, compartiendo pajarera con los kakariki que son unos loros verdes. Entre los Kereru, hay uno muy descarado que a otro turist y a mí se nos sube a la cabeza, y a Txetxe se le posa en la mano.
También vemos uno de
los lagartos más raros que hay y es autóctono de NZ, es el Tuatara,
medirá como unos 20 cm. y tiene 3 ojos. Sólo se le ven abiertos 2, el otro que
lo tiene encima de la cabeza lo tiene cerrado.
Después del recorrido, toca dar de comer a las hembras kiwi, y nos vamos a su recinto. Se repite la operación anterior, podemos ver cómo tienen el plumaje de otro color y son más pequeñas que el kiwi gordo del principio. Muy divertido también verlas correr de lado a lado con sus patitas.
Acabamos la visita y nos dirigimos hacia Waitomo, donde es nuestra siguiente parada. El camping muy limpio y también con pileta caliente. No nos apetece el remojón y después de escribir un poco en el blog nos vamos a dormir.
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