Después de una buena limpieza a las zapatillas para quitar
el barro de la subida de ayer a Castle Rock, nos vamos a la cala de Cathedral
Cove a una hora prudencial para pillarla en marea baja. Está a 1 km. De Hahei,
la playa de las conchitas rosas.
Desde el acceso hasta la cala hay que recorrer unos 45’
subiendo y bajando por un bosquecillo con algunas aberturas a la costa desde la
que se puede ver la Mercury Bay con unos bonitos acantilados . Justo enfrente
hay un par de islotes, unos de los cuales
parece un perro de lanas sentado, todo como siempre para no variar, muy
bonito.
Hay gente que baja en chancletas, otros con botas de monte,
chancletas y anorak, botas de monte y traje de baño….. vamos, para todos los gustos.
El tiempo no invita a grandes alegrías, hay una nube negra encima que nos
vigila y el viento viene frío. Así que bajamos con ropa de abrigo y agua que
nos parece mejor.
Aquí nos hemos vuelto a dar cuenta de que en el mismo día puedes pasar por viento, lluvia, sol, lluvia, sol,
viento, lluvia….y así sucesivamente, y por la noche frío.
El último descenso acaba en una cala de arena blanca
flanqueada por unas grandes rocas con cavernas formadas por la erosión del agua.
Nos descalzamos para andar por la arena, y según se mira hacia la mar, vemos
que la roca de la izquierda forma un gran arco, que en marea alta divide la
playa en dos. Caminamos bajo el arco que forma hacia la otra playa. Estamos un
buen rato disfrutando del paisaje, hay unos troncos secos donde nos sentamos
Nos hacemos las fotos de rigor, y la nube negra descarga.
Y heme aquí, con los pies en el agua y el choto puesto.
Esperamos a que
escampe, e iniciamos el ascenso que nos cuesta más de 45’.
Y subiendo, aparece un sol resplandeciente, así que a medio
camino en una abertura a la bahía nos sentamos a disfrutar de la vista y el
calorcito comiéndonos unos “cascagüeses”. Ha resultado una bonita excursión.
Seguimos adelante hacia la Hot Water Beach para ver si hoy
por fin nos quemamos el culo, vamos a buena hora de la marea. Cada marea baja
permite el acceso durante 2 horas a una zona de arena que está en medio de la
playa frente a una formación rocosa. De debajo de la superficie sale agua
caliente y cavando un hoyo con una pala, te fabricas tu propio spa.
Durante el trayecto vuelve a llover fuerte y el día se ha
vuelto desapacible. Algunos valientes con pala se adentran en la playa, y otros
salen remojados por rodas partes. Alquilan las palas por 5 NZ$ y 20 de
depósito. Haciendo bueno, la playa invita a darse un chombo después del
calentón, pero nosotros declinamos la experiencia.
Ya en ruta, vemos a lo lejos una montaña en pico llena de
casitas bastante llamativa que resulta ser el pueblo de Pauanui , situado al
otro lado del estuario de un río que desemboca entre Puanui y el pueblo de Tairua,
donde paramos. El estuario forma playas a ambos lados y también tiene un
atraque para veleros y yates. Se ve que es un pueblo de veraneo con bonitos
chalets. Leemos en la guía que Pauanui, enfrente, está lleno de ricachones de
Auckland que llegan en sus yets privados que aparcan al lado de sus mansiones.
No nos explicamos muy bien cómo puede aterrizar en la montaña pero los ricos ya
se sabe.
Pasamos por Whangamata, pueblo grande que no nos sugiere
parada y seguimos hasta Waihi Beach que es nuestro destino final.
El camping está al lado de la playa por donde nos damos un
buen paseo, está llena de caracolas y nos llaman la atención dos chicos que
aparcan el coche en la playa, y sacan un artilugio muy curioso para pescar. Es
un torpedo rojo de algo más de un metro que lleva una línea de aparejos y que
se interna en el agua por control remoto. Lástima que se les ha averiado nada más arrancar, y me
da corte sacarle fotos mientras lo reparan.
Al volver de la playa nos encontramos llegando al camping a
los chilenos con los que hicimos el City Tour en Auckland, que ya van hacia la
parte norte de la isla, al contrario que nosotros. Nos hacen alguna recomendación
para la isla sur que les ha encantado.
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