Amanece un soleado y templado día, a las 6:30 para ir a la
Península de Coromandel, nos espera un largo camino, así que desayunamos muy
animados.
Ya se sabe que la dicha dura poco en casa del pobre, y así
es acabamos el desayuno con una lluvia que como dicen por aquí “ it’s raining
cats and dogs”.
Thames
De nuevo mucha circulación atravesando Auckland pero Txetxe
ya es un experto conductor. Ya ha parado de llover y paramos en Thames para
estirar un poco las piernas, es el pueblo más importante de la Península
entrando por el oeste. En el i-site nos encontramos con la información más
maciza hasta ahora en todos los centros de información. Hacemos acopio de los
mapas de todas las zonas, incluidos los de la Isla sur.
Me gusta este pueblo, se ve que hay movimiento, en la calle
principal hay 2 bancos, una degus, un hotel antiguo, una casa con encanto con
tejado verde, pizza hut, chinos…, y acabamos comiendo en un local hiperlimpio,
regentado por lo que pensamos que es un chino, y acaba siendo un camboyano, muy
simpático que se enrolla con nosotros, nos indica un mapa que tiene en la pared
y nos pregunta de dónde somos, y se sorprende de lo lejos que hemos venido.
Seguimos camino por una carretera preciosa que bordea la
costa, yo un poco de los nervios porque voy por el borde del agua, y cuesta
abajo la cirila se embala. Aunque está muy bien con ensanchamientos para que
los vehículos lentos se orillen sin perder la marcha y dejen paso a los que van
con prisa.
Coromandel Town
Ya sé que me repito pero las vistas son impresionantes, aquí
todo es precioso, los arboles, la mar, la costa, y llegamos a Coromandel Town y
nos instalamos en el camping que tiene muy buena pinta.
Salimos a inspeccionar la zona y es un pueblo muy
pintoresco, mucha gente de mar, mucho pescador, aquí son muy famosos los
mejillones (que son verdes y enormes) y las ostras; hay happy hour desde las 5
hasta las 7 de la tarde y a las 5 y media van apareciendo en el Pub, con las
botas de agua algunos, con la ropa de trabajo otros, los que han salido de las
oficinas, los tenderos, y algún que otro turista despistado (que sabe donde
está lo bueno). Mucha variedad de cañas de cerveza, y un ambiente muy
simpático.
Esta zona creció mucho a mediados del siglo XIX, ya que aquí
se encontró un trozo de oro, lo que atrajo a los primeros 300 excavadores.
Quince años más tarde ya eran 15.000 los buscadores de oro en la península,
siendo Thames uno de los centros de ocio más importantes con cantinas, teatros
que no cerraban, y más de 100 hoteles que vendían licores. A finales del XIX,
se trasladó la importancia hacia Wahiki, con el descubrimiento de la Mina
Martha, que hoy día se sigue explotando.
Se ve que es zona de veraneo de los neozelandeses, por el
tipo de tiendas, de surf, de ropa de verano, aunque todavía no se ve por la
calle, y aunque hay mucho turista, nos imaginamos que en verano esto puede
estar a tope.
Punta de la Península
Según salimos hacia Port Jackson, el extremo norte de la
Península, vemos 2 barcos que se han quedado varados en la arena con la marea
baja, un catamarán y un trimarán que nos llaman la atención.
Subimos por la costa oeste, por una carretera de grava bordeando
la costa, llena de playas de piedra. Está bordeada de grandes árboles que a
nosotros nos parecen ficus, en la guía habla de unos árboles que bordean
Fletcher’s Bay a la que no llegamos y se llaman pohutukawas que dan en verano
unas flores rojas pero no sabemos si pueden ser estos, porque es la misma
costa, el pueblo siguiente a Port Jackson donde se acaba esta carretera.
Seguimos subiendo por la costa hacia el norte, la mar es de un color azul intenso, y en sus
playas de piedras, de vez en cuando descubrimos coches aparcados entre los
árboles, con los remolques en los que han
traído las barcas en las que se les ve pescando un poco más allá.
También hemos visto alguna lancha de las que salen a hacer submarinismo.
Me vuelvo a repetir, pero no tengo palabras, desde Port
Jackson la vista es inimaginable. Como tenemos tiempo, nos damos la vuelta pues
la carretera se acaba un poco más adelante, para cambiar e ir a la parte este
de esta punta. Eso nos hace retroceder hasta Otautu y de ahí atravesar de oeste
a este hasta un poco más arriba de Waikawau, y de ahí bajamos hasta Kennedy
Bay, todo muy bonito pero las playas siguen siendo de piedra, lo que no nos
acaba de gustar.
De vuelta a Coromandel Town, nos pasamos por la pescadería y
nos compramos un pescado parecido a la dorada que nos hacemos esta noche al
horno, y está buenísimo. Aquí los campings tienen una zona especial para que
los pescadores cuando vienen de la mar limpien sus pescados y los despiecen. No
lo hacen como nosotros, les quitan los lomos y es lo que luego rebozan con
tempura y huevo, para preparar con unas patatas fritas, sus famosos fish and
chips.
Castle Rock y Hahei
Compartimos desayuno con 3 australianos mayores que
nosotros, muy amigables, que nos dan algunos consejos, entre otros que si
queremos comer pescado sin el rebozado, que en los mismos Fish and Chips, lo
pidamos grilled, así que probaremos.
Hoy queremos hacer un poco de caminata, pues llevamos varios
días de cirila. Primero nos acercamos a un lugar que se llama Waterworks, que
es una atracción que ha hecho un fulano aprovechando el agua de un río pero
está cerrado por obras. A 150 m. de allí está la subida a Castle Rock, una roca
de 521 m. que hay que ascender en 3,5 km. Los primeros 3 se podían subir en
todoterreno, pero el último medio km. se hace por un escarpado camino de no más
de medio metro de ancho, a través de la foresta, entre raíces de árboles,
palmeras, helechos, piedras, barro y vegetación varia, de mucha dificultad.
Cuando llegas arriba ha merecido la pena, pero hay que volver a bajar y el
último medio kilómetro es un agobio, por lo embarrado y dificultoso del suelo.
Acabamos sin culada, que ya es mucho.
De ahí vamos a Hot Water Beach para alquilar una pala y
hacer un hueco en la arena a ver si conseguimos quemarnos el culo, pero no
contábamos con que sólo se puede hacer en marea baja, y ha sido hace 2 horas
con lo que nos tenemos que marchar.
El siguiente punto es Hahei con sus dos playas Cathedral
Cove y Hahei Beach, la primera sólo se puede transitar en marea baja con lo
cual sólo nos queda Hahei Beach, a la cual nos bajamos en traje de baño pues el
día se presta a ello. Es una playa de color rosa debido a la multitud de
conchitas molidas que forman su superficie.
Volvemos a Coromandel Town por la carretera que se supone
que es la mejor a pesar de ser la más larga que la que hemos elegido a la
mañana, pero resulta ser una calvario de curvas a cual más cerrada, subes y
bajas la montaña como en un tiovivo. La entrada en Coromandel Town desde esta
carretera sin embargo es muy bonita.

Domingo, 12:00 a.m. y en pijama. ¡Una vergüenza!
ResponderEliminarAcabo de leer vuestro último reporter. Es muy interesante conocer un país lejano a través de otros ojos y otras voces (letras), pero me niego a consultar información o blogs ajenos al vuestro. Además para comprender un viaje de tres meses por esas islas, necesitaría, por lo menos, el tiempo de un embarazo y así hacerme una idea de Nueva Zelanda.
Sí que he leído u oído algo por casualidad al respecto de la fauna neozelandesa. Por lo visto, el único mamífero autóctono que habita en las islas es una especie de murciélago. Si había otros, se han extinguido, y los restantes que hay son importados, y no por eso menos importantes.
Veo que la base de la alimentación es el pescado y también se come vacuno. Por eso me ha surgido la curiosidad de si existen corderos en ese país. ¿Sería negocio montar un restaurante de carne ovina y cocinar chuletitas de cordero al sarmiento (de ficus o kauri)?
Perdonad la bobada, pero es que la imaginación es incontenible.
Voy a aparcar mi deformación profesional, aunque aparecerá algún día en este blog (espero).
Todos sabemos que para conocer un país hay que ver su paisaje y observar su paisanaje. Echo de menos visualizar al neozelandés medio. No me refiero a medio maorí, que seguro que vale por tres comanwealthanos, visto la fiereza que gastan y su lengua burlona. Pero... ese neozelandés... ¿Y cómo es él? ¿A qué dedica el tiempo libre?
No sé... es una mera curiosidad.
Muchas preguntas me planteas, pero trataré de resolverlas. Hay algún animal autóctono más, según lo que vamos viendo. El kiwi, es un ave, que no vuela, por ejemplo sólo existe en este país; los weta, que son unos insectos que se mueven generalmente en la oscuridad, y que miden más de 4 centímetros; no sé si las luciérnagas que vemos por allí son iguales que las que hemos visto aquí, pero se las ve por legiones en las cuevas si te quedas en completa oscuridad; y muchas clases de pájaros que no te sabría nombrar.
ResponderEliminarCorderos y ovejas se ven pastando en cantidades imposibles de contar, por todas partes; hay pasto para dar y regala; y también hay viñedos, así que habrá sarmientos, lo que no sabemos es si han probado las chuletillas al sarmiento, si no es así habrá que enseñarles lo que es bueno.
Y de los neozelandeses....iré hablando, dan mucho de sí. En principio y para resumir, son simpáticos, amables, tanto los maoríes como los de ascendencia europea. Y también hablaré de otra fauna en la que me incluyo, los turistas, esos sí que dan de sí.
Seguiré reportando mis andanzas, besos.