domingo, 2 de noviembre de 2014

RUSSELL

Amanece el día 29 y no sólo llueve sino que caen truenos y relampampingos. Arrancamos hacia el Norte, y nuestra idea de parar en Whangarei para ver las cascadas, la tenemos que cambiar. 

Decidimos seguir de tirón hasta Russell y plantar allí nuestros reales. Txetxe ya es un experto conductor, y yo de “copilota” con el navegador del móvil que nos lleva estupendamente por donde queremos ir.

No para de llover, el limpia va a toda velocidad. Aquí también hay imbéciles al volante, la típica camioneta de reparto que te adelanta cuando se le acaba el carril, y el típico camionero borrico que te lleva como empujando, menos mal que Txetxe no se inmuta.

Tenemos que desechar también la subida a Russell por la costa, debido al malísimo tiempo, y optamos por subir por la carretera interior y coger el ferry.

El camping muy bonito, todo en terrazas, rodeado de vegetación exuberante, Susan, la señora que atiende la Recepción, con una paciencia que supera a la de Job, ya que le entendemos a duras penas. 

Aún así conseguimos contratar la excursión para mañana en bus a Cape Reinga, y el crucero para el día siguiente por la Bay of Islands. Aquí nos quedamos 3 noches.

Y llega el momento de la primera lavadora.  A petición del público(Marisol), ahí va una muestra




Mientras trabaja la automática, preparamos la comida son ya las 4 y aquí algunos ya están pensando en cenar.

Después de comer y recoger la colada, nos damos una vuelta por el pueblo, que tiene unas casitas muy bonitas, una playa, y un embarcadero, allí nos pasamos lo que queda de tarde y acabamos pidiendo en un bareto 2 platos que tenían muy buena pinta, y resultan ser dos pinchos de la nueva cocina, y con dos birras, todo carísimo, nos cogemos el andarín hacia nuestra madriguera que mañana tenemos madrugón.   

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