Amanece el día 29 y no sólo llueve sino que caen truenos y
relampampingos. Arrancamos hacia el Norte, y nuestra idea de parar en Whangarei
para ver las cascadas, la tenemos que cambiar.
Decidimos seguir de tirón hasta
Russell y plantar allí nuestros reales. Txetxe ya es un experto conductor, y yo
de “copilota” con el navegador del móvil que nos lleva estupendamente por donde
queremos ir.
No para de llover, el limpia va a toda velocidad. Aquí
también hay imbéciles al volante, la típica camioneta de reparto que te
adelanta cuando se le acaba el carril, y el típico camionero borrico que te
lleva como empujando, menos mal que Txetxe no se inmuta.
Tenemos que desechar también la subida a Russell por la
costa, debido al malísimo tiempo, y optamos por subir por la carretera interior
y coger el ferry.
El camping muy bonito, todo en terrazas, rodeado de
vegetación exuberante, Susan, la señora que atiende la Recepción, con una
paciencia que supera a la de Job, ya que le entendemos a duras penas.
Aún así
conseguimos contratar la excursión para mañana en bus a Cape Reinga, y el
crucero para el día siguiente por la Bay of Islands. Aquí nos quedamos 3 noches.
Y llega el momento de la primera lavadora. A petición del público(Marisol), ahí va una
muestra
Mientras trabaja la automática, preparamos la comida son ya las 4 y aquí algunos ya están pensando en cenar.
Después de comer y recoger la colada, nos damos una vuelta por el pueblo, que tiene
unas casitas muy bonitas, una playa, y un embarcadero, allí nos pasamos lo que queda de tarde y acabamos pidiendo en un bareto 2 platos que tenían muy buena pinta, y resultan ser dos pinchos de la nueva cocina, y con dos birras, todo carísimo, nos cogemos el andarín hacia nuestra madriguera que mañana tenemos madrugón.
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