Una vez desayunados llamamos a T.J. que amablemente se
prestó a enseñarnos Picton y alrededores, pero tiene el contestador del teléfono puesto y no
dejamos mensaje.
Como ya he dicho antes, Picton está en el fondo de uno de
los fiordos que se encuentran en la parte nordeste de la Isla Sur. Cogemos la
Queen Charlotte Drive dirección Havelok y vamos parando en cada punto
panorámico que nos avisa porque el día es estupendo y hay una magnífica
visibilidad de los fiordos. El monte cae en picado al agua y desde arriba
podemos ver también la formación de bahías con playas. La carretera es una
sucesión de curvas que van ascendiendo y descendiendo hasta el nivel del agua.
Paramos en Governor Bay que es una de tantas playitas
rodeada de casas en la ladera del monte, todas ellas con unas excelentes
vistas. El agua está a buena temperatura. Varias caravanas con las mesas fuera
tomando el amaiketako al solecito, y algún lugareño paseando el perro. Todas
tienen acceso al baño y una pareja está preparando 2 kayak para salir a
navegar.
No todos los fiordos son accesibles en coche, pero antes de llegar a Havelok nos desviamos hacia Anakiwa. Este pueblito tiene un
albergue, y un embarcadero, desde el que se están lanzando al agua varias
chicas y chicos que parece que están alojados aquí. El sol calienta y parece
que apetece el remojón.
Aparcamos la Cirila porque de aquí arranca el Queen’s
Charlotte Track. Es un precioso camino como podemos atestiguar; seguramente un
buen escritor podría plasmar hasta el olor de la foresta, pero yo no soy capaz.
Esto hay que vivirlo.
Vamos bordeando la costa del fiordo Queen Charlotte Sound, el bosque llega hasta
el agua, el ruido de las olas golpendo suavemente, nos
acompaña un buen trayecto, hasta que el camino va ascendiendo, y en su ausencia
vas apreciando el sonido de la diversidad
de pájaros que habitan este precioso bosque; yo le voy haciendo la réplica a
uno con un silbidito que intenta imitarlo, y hasta parece que me contesta. La sensación de paz es inenarrable.
Seguimos ascendiendo, y a la hora y media aproximadamente alcanzamos
un punto en el cual se empieza ver el fiordo siguiente, con un banco para
degustar unas mandarinas con chocolate y cacahuetes, que con estas vistas saben
riquísimos. Estamos un buen rato disfrutando de la vista de los dos fiordos e
iniciamos el descenso de vuelta, volviendo a disfrutar del camino, las motoras
navegando, algún velero, y los water-taxi que te llevan de un enclave a otro,
hay casas que sólo son accesibles por agua.
Antes de volver a Picton nos dirigimos a Havelook que es el famoso por
sus mejillones verdes, pero como no es hora de degustarlos no les hacemos el
honor.
Justo al lado de Picton está Waikawa donde se halla lo que
dicen que fue un asentamiento maorí que se llama Karaka Point, en el que se puede
ver lo que parecen ser unas formaciones en la tierra sobre las que construían
sus cabañas. Ahora es considerada zona sagrada por ellos.
Cenamos en el camping rodeados de alemanes, que es el
turista que más abunda, y una pareja muy simpática de franceses nos invitan a
probar unos mejillones al vapor que se acaban de preparar pero declinamos la
invitación, y nos retiramos a nuestros aposentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario