viernes, 5 de diciembre de 2014

PICTON

Una vez desayunados llamamos a T.J. que amablemente se prestó a enseñarnos Picton y alrededores, pero tiene el contestador del teléfono puesto y no dejamos mensaje.

Como ya he dicho antes, Picton está en el fondo de uno de los fiordos que se encuentran en la parte nordeste de la Isla Sur. Cogemos la Queen Charlotte Drive dirección Havelok y vamos parando en cada punto panorámico que nos avisa porque el día es estupendo y hay una magnífica visibilidad de los fiordos. El monte cae en picado al agua y desde arriba podemos ver también la formación de bahías con playas. La carretera es una sucesión de curvas que van ascendiendo y descendiendo hasta el nivel del agua.




Paramos en Governor Bay que es una de tantas playitas rodeada de casas en la ladera del monte, todas ellas con unas excelentes vistas. El agua está a buena temperatura. Varias caravanas con las mesas fuera tomando el amaiketako al solecito, y algún lugareño paseando el perro. Todas tienen acceso al baño y una pareja está preparando 2 kayak para salir a navegar.

No todos los fiordos son accesibles en coche, pero antes de llegar a Havelok nos desviamos hacia Anakiwa.  Este pueblito tiene un albergue, y un embarcadero, desde el que se están lanzando al agua varias chicas y chicos que parece que están alojados aquí. El sol calienta y parece que apetece el remojón.




Aparcamos la Cirila porque de aquí arranca el Queen’s Charlotte Track. Es un precioso camino como podemos atestiguar; seguramente un buen escritor podría plasmar hasta el olor de la foresta, pero yo no soy capaz. Esto hay que vivirlo.




Vamos bordeando la costa del fiordo Queen Charlotte Sound, el bosque llega hasta el agua, el ruido de las olas golpendo suavemente, nos acompaña un buen trayecto, hasta que el camino va ascendiendo, y en su ausencia vas apreciando el sonido de la diversidad de pájaros que habitan este precioso bosque; yo le voy haciendo la réplica a uno con un silbidito que intenta imitarlo, y hasta parece que me contesta.  La sensación de paz es inenarrable.

Seguimos ascendiendo, y a la hora y media aproximadamente alcanzamos un punto en el cual se empieza ver el fiordo siguiente, con un banco para degustar unas mandarinas con chocolate y cacahuetes, que con estas vistas saben riquísimos. Estamos un buen rato disfrutando de la vista de los dos fiordos e iniciamos el descenso de vuelta, volviendo a disfrutar del camino, las motoras navegando, algún velero, y los water-taxi que te llevan de un enclave a otro, hay casas que sólo son accesibles por agua.



Antes de volver a Picton nos dirigimos a Havelook que es el famoso por sus mejillones verdes, pero como no es hora de degustarlos no les hacemos el honor.

Justo al lado de Picton está Waikawa donde se halla lo que dicen que fue un asentamiento maorí que se llama Karaka Point, en el que se puede ver lo que parecen ser unas formaciones en la tierra sobre las que construían sus cabañas. Ahora es considerada zona sagrada por ellos.




Cenamos en el camping rodeados de alemanes, que es el turista que más abunda, y una pareja muy simpática de franceses nos invitan a probar unos mejillones al vapor que se acaban de preparar pero declinamos la invitación, y nos retiramos a nuestros aposentos.       


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