Hoy madrugón, ducha, desayuno, y a la carrera al embarcadero para coger el primer ferry de las 7:00 para Paihia al otro lado de la bahía.
Cape Reinga
Allí nos espera el bus que nos va a subir hasta el Cape Reinga, la punta más septentrional de NZ. Lo extraordinario de esta manera de ir, consiste en que los autobuses hacen parte del trayecto hasta el Cabo, por la "Playa de 90 millas" como así se la conoce por aquí. Dependiendo de las mareas, y la hora, hacen la subida, o la bajada. Para los demás vehículos, y sobre todo para las caravanas es muy difícil transitar por ella.
Allí nos espera el bus que nos va a subir hasta el Cape Reinga, la punta más septentrional de NZ. Lo extraordinario de esta manera de ir, consiste en que los autobuses hacen parte del trayecto hasta el Cabo, por la "Playa de 90 millas" como así se la conoce por aquí. Dependiendo de las mareas, y la hora, hacen la subida, o la bajada. Para los demás vehículos, y sobre todo para las caravanas es muy difícil transitar por ella.
Nosotros hacemos la subida y resulta ser muy divertido, vamos a toda pastilla por la orilla, por encima del agua, viendo además las enormes olas, por la izquierda, y las fabulosas dunas, por la derecha. Es un espectáculo. El driver es total, un maorí macizo. Nos hace una paradita pra que hagamos un poco el japo, todos cámara en ristre.
Salimos de la playa por un río, a todo trapo también, el agua que levanta el bus, llega hasta las ventanas, nos para delante de una gran duna y empieza a sacar tablas cortas de surf y nos da un cursillo acelerado de "salvese quien pueda" superdivertido.
Después de la faquirada llegamos al Cape Reinga (parece que dicen Caipiriña cuando lo pronuncian), para disfrutar de unas magníficas vistas de los dos oceanos Pacífico e Indico. Ahí nos deja una horita para hacer unos paseos por los acantilados y llegar hasta el faro.
En la señalización de arriba nos dice que estamos bastante lejos de casa, como si no lo supiéramos ya.
Los Gumdiggers
Después de comer tenemos otra interesante visita a un bosque de kauri, con árboles de más de 30.000 años, caidos, que se supone aunque todavía está en estudio, llegaron a ese estado después de un cataclismo, no saben bien si a causa de algún ciclón ,o incluso del impacto de algún meteorito.
En esta zona, se desarrolló hace un siglo la extracción de su resina, que los maories cuando estaba fresca la utilizaban como goma de mascar, como teas para alumbrar, y para fabricar uno de los colores con el que se tatuaban todo el cuerpo.
La llegada de los europeos hizo de la utilización de la resina solidificada la mayor fuente de ingresos de la época. Los GUMDIGGERS, gomeros, o buscadores de goma, se dedicaban a la extracción de esta resina solidificada en condiciones muy duras, recorremos una de las antiguas explotaciones en la que se muestra todo el proceso, los utensilios de trabajo y maquinaria, su modo de vida en cabañas, y varias fotografías que lo atestiguan.
Dos materiales muy importantes se comercializan, el copal y el ambar, utilizándose para resinas, barnices, y ya más tarde en joyería, artículos de adorno, etc.
Y como muestra, he aquí parte de su ropa de trabajo
Finaliza esta provechosa escursión con la llegada a Paihia, después de hacer sonar este fashion piano que hay en el puerto, nos volvemos en ferry para el camping y a otra cosa mariposa.
Que suerte que el tiempo os haya dejado hacer esta excursión. Nosotros no la pudimos hacer por el mal tiempo.
ResponderEliminarHola pareja, no sabéis lo que nos acordamos de vosotros. Y para envidiosos, aquí estamos los dos, sobre todo Txetxe, al que se le afilaron los dientes cuando Miguel en la cena anual del Berriotxoa, le estuvo contando vuestro viaje. Así que seguimos vuestra estela. No exagerasteis nada cuando pasamos aquella tarde en vuestra casa, la realidad lo supera. A la vuelta compartiremos experiencias. Besos.
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