A las 6:30 resuena la lluvia en La Cirila que da gusto.
Parece que estamos en un túnel de lavado. No nos apetece asomar la nariz fuera
del edredón. Nos hacemos los remolones y entre sueño y sueño, nos dan las 8.
Hay que levantarse para recoger y seguir camino en busca del Art Déco de
Napier, que está en la costa Este.
Cuando estamos terminando de desayunar, los murcianos dan
señales de vida, dicen que como son ciclistas, tienen que descansar, je,je;
bueno la verdad es que como hoy no hacen marcha, no tienen prisa.
La intensidad de la lluvia ha bajado un poco, nos despedimos
y cogemos carretera y manta.
Por el camino vemos que se anuncia un mirador, hay parado
algún vehículo más, unos orientales. Es una cascada muy bonita, que como no hemos visto la de
Huka en Taupo, con esta nos conformamos.
La ruta es montañosa y arbolada, grandes extensiones de ovejas
y vacas por doquier, como por todas partes, es algo que no sé si he comentado
antes, pero no fallan ningún día, me encanta ver esos grandes rebaños pastando.
Napier
Llegamos a Napier y nos instalamos, el camping tiene buena
pinta, parcelas que no les falta de nada, arbolado, muchas flores, pero, cuando
vemos la pequeña cocina y que las duchas son con 1€ cada 5 minutos, nos da el
perrenque. Está ubicado en la parte norte de la playa que se extiende por un
montón de km. Es de piedra negra y no invita al baño.
La ciudad sufrió un terremoto y un incendio en 1931 a consecuencia de lo cual, se destruyeron la mayoría de los edificios, con muchas pérdidas humanas. El suelo
se elevó y ganó terreno al mar para granjas y desarrollo de la ciudad. Para su
reconstrucción acudieron arquitectos de todo el mundo, y como el estilo que
imperaba en esos años, era el Art Déco, la mayoría de los edificios están construidos en ese
estilo arquitectónico.
El tiempo es muy desapacible, vamos recorriendo la ruta
indicada, durante 2 horas que es el límite que tiene nuestro aparcamiento. Uno
de los edificios de nuestro recorrido es el Australian Mutual Provident
Society, ahora ocupado por el Wine Centre, y entramos a curiosear, todavía no
hemos probado el vino de NZ y estamos en zona vinícola.
Mientras hacemos unas fotos a sus lámparas, solicitamos probar tinto, y nos dan a catar 2 Pinot Noir,
que nos gustaron mucho, uno de año y un crianza del 2011, muy ricos los dos.
Nos llevamos el crianza que abrimos a la noche con 2 entrecotes, aquí la carne
es muy buena, aunque no es de extrañar, el ganado todo el día suelto y feliz por el
campo.
Hastings
Hoy el día ha amanecido mucho mejor
y nos vamos hacia Hastings que está a 20 km. de Napier principalmente porque el
camping no nos gusta y no queremos cambiar de zona pero sí de “hotel”.
Pasamos primero por el centro de Napier para ver una tienda
de productos confeccionados con dos animales, possum y oveja merina. Son muy
afamados por aquí y queremos verlo. En la tienda además de las prendas que se
venden, hay una réplica del medio en el cual viven los possum, con varios
animalillos disecados por allí, y que explica su vida, cómo se caza, y por qué
hay que protegerlos. Precisamente, hemos visto una gran cantidad de ellos,
atropellados por la carretera, en las zonas más boscosas y poco transitadas. Es
una especie de comadreja de aspecto, pero herbívoro.
Hay sombreros de piel, prendas de piel, y prendas de punto
que mezclan possum y merino y son de una suavidad y calidad muy buena. Es algo
parecido al cashemir, y además algunas con diseño, las más caras por supuesto.
Aquí no compramos nada, pero la visita ha estado bien, ya sabemos algo más de
los animalillos de NZ.
Llegamos muy pronto a Hastings, el camping muy agradable, el
día soleado, qué más podemos desear. La recepcionista también muy enrollada.
Entre lo que nosotros queríamos hacer, la información que tenemos, y la que
nos da ella, optamos por ir a alguna bodega a hacer una cata y quedarnos a
comer, y por la tarde ir al Cabo Kidnappers que tiene unas bonitas vistas de la
mar y una colonia de cormoranes.
Para la cata nos decidimos por la bodega Vidal que nos
recomienda la recepcionista y que en la guía la pone como la mejor, y además
porque es una de las que tienen posibilidad de comer, y además está cerca.
Nos dan a probar 3 blancos, Riesling, Chardonnay, y
Sauvignon, y dos tintos Pinot Noir y Syrah. Todos estupendos, la verdad.
Una vez hecha la cata, pasamos al comedor, que es una mezcla de moderno con
cubas, y fotos antiguas del fundador de la bodega que casualmente es un
catalán, Antonio Vidal.
Comemos bien, los entrantes con blanco y el plato principal
con blanco y tinto según pescado o carne. Postre también rico.
Disfrutando de la comida y de la bodega, casi no llegamos a
las 15:00 que empieza la excursión en tractor con remolques que nos lleva al
Cabo Kidnappers.
Nos montamos en dos remolques, tirados por el guía que lleva
el tractor, que no es amarillo, sino rojo, y bajamos a la playa.
Superdivertido, otra vez que nos llevan por la orilla, encima del agua, hasta
el Cabo Kidnappers. Es el que se ve al fondo de la foto que sigue.
El viento arrecia de lo lindo mientras nos va explicando
por el camino la geología de la costa, grandes paredes que dejamos por la
derecha en la ida, que podemos ver que está formada por plegamientos, pero
según no explica, no es de roca, sino de arena, tierra, barro, todo compactado, que
con la lluvia se va deshaciendo. De hecho nos demuestra arrojando unas piedras contra
otras, cómo rompe lo que para nosotros son piedras negras y duras,
resultando ser tierra, sedimentos, arena….. compactada, como ya he dicho.
Vamos continuamente salvando entrantes y salientes de la
costa, ya sea por la playa o por el agua, en cuyo caso, nos avisa oportunamente
para que levantemos los pies y no nos mojemos.
Antes de llegar al Cabo, comenzamos a ver las primeras
colonias de albatros de cabeza amarilla.
Al llegar a un punto en el que
comienza una subida para ascender a la parte alta del cabo nos hace bajar y nos
invita a que subamos para admirar las vistas, y las colonias de cría de albatros que están en los puntos más altos. Nos da una hora y media libres. El ascenso
es relativamente fácil, primero vemos unas vaquitas y unas ovejas pastando,
para variar y al llegar te sorprende la cantidad de albatros anidados,
colocados ordenadamente, como si fuera un ejército en formación. Las fotos no
reflejan suficientemente la realidad del momento, el ruido, el color….
Hay varias colonias, de una de ellas nos separa sólo una
cuerda que circunvala su perímetro para que no les molestemos, ni se inmutan
con nuestra presencia y la de nuestros compañeros de excursión, deben estar
acostumbrados a las visitas.
Nos damos una vuelta, podemos admirar los dos lados del
cabo, las vistas son espectaculares, y además el día aunque ventoso es soleado,
y ayuda.
Hacemos el regreso con la playa a la derecha en animada conversación
con un matrimonio joven y sus 4 hijos, el mayor con no más de 11 años, y el
pequeño de unos cuatro, que son de San Antonio de Texas, rememorando nuestra
estancia en esa ciudad ya que nos gustó mucho y la recordamos muy bien.
Una vez acabada la excursión regresamos a Hastings con La
Cirila, para cenar y acostarnos pronto, pues mañana tenemos un buen recorrido.

Que fotos tan bonitas!
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